La venganza es inevitable. El asesino de Soleimani y quien ordenó su muerte deben sufrir la venganza”, decía el mensaje, publicado en persa el jueves por la noche en la cuenta @khamenei_site, que pertenece a una pagina web del ayatolá.

La frase estaba acompañada de un montaje de fotos que muestra a Trump jugando al golf a orillas del mar, mientras la sombra de un avión de combate se proyecta sobre la hierba.

Sin embargo, Jamenei cuenta con otra cuenta en dicha red social (@khamenei_ir), la cual está activa y cuenta con más de 885.000 seguidores.

En ese perfil, el líder ayatolá no se ha referido al tema de la suspensión de la otra cuenta.

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Soleimani era el jefe de la Fuerza Quds, una unidad de élite de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, y el artífice de la estrategia regional de la República islámica.

Fue asesinado el 3 de enero de 2020 en Bagdad en un ataque de drones estadounidenses ordenado por Trump, que dejó el cargo el miércoles y se retiró justamente a una residencia de Florida con campo de golf.

Jamenei ha repetido en varias ocasiones que la muerte de Soleimani será vengada. El 1 de enero, el responsable de la Autoridad judicial iraní, Ebrahim Raïssi, declaró que los asesinos del emblemático general “no estarán seguros en ningún lugar del mundo”.

El 9 de enero, Twitter suspendió un mensaje publicado por una de las cuentas de Jamenei en la red social en el que prohibía la importación de vacunas contra el coronavirus fabricadas en Estados Unidos y en el Reino Unido porque consideraba que no se podía confiar en estos países.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.