A pesar de que Estados Unidos es el país más afectado en todo el mundo por el brote, Donald Trump aseguró este artes que contar con un número elevado de contagios demuestra la capacidad que han tenido para hacer muchas pruebas de coronavirus.
“Para mí, no lo veo como algo malo que tengamos tantos casos de COVID-19. Creo, en cierto sentido, que es bueno porque significa que nuestros tests son mucho mejores. Lo veo como una medalla de honor. Realmente, es una insignia de honor”, manifestó el jefe de Estado durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca.
El mandatario, igualmente, enfatizó que no le sorprenden el número de infectados confirmados que se han registrado en el país norteamericano, ya que actualmente les están realizando pruebas “a 14 millones de personas”.
Barack Obama, por su parte, criticó nuevamente el pasado fin se semana, durante una ceremonia virtual de entrega de diplomas a estudiantes de la red de universidades históricamente negras (HBCU), la gestión y manejo que le ha dado Trump a la emergencia sanitaria del coronavirus en Estados Unidos.
“Esta pandemia ha enterrado por completo la idea de que los responsables políticos saben lo que está haciendo. Muchos de ellos ni siquiera fingen que son responsables de las decisiones que han tomado”, agregó el expresidente.
Este martes, por último, el mandtario del país norteamericano volvió a atacar al gobierno chino y afirmó que por culpa de “su incompetencia” fue que se provocó toda esta “matanza mundial”.
De acuerdo con el último balance de la Universidad Johns Hopkins, en EE. UU. se han presentado hasta el momento 1.5 millones de casos de contagio diagnosticados y 92.128 muertes asociadas al virus.
President Trump: "So, when we have a lot of cases I don't look at that as a bad thing. I look at that, in a certain respect, as being a good thing because it means our testing is much better…I view it as a badge of honor. Really it's a badge of honor…" pic.twitter.com/fUJJ2gQ2Ry
— CSPAN (@cspan) May 19, 2020
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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