“Nadie irrita más a Trump que Barack Obama”, escribe el columnista Charles Blow en The New York Times, quien describe a Obama como el opuesto de Trump: “Obama es todo lo que no es Trump: intelectual, articulado, hábil, contemplativo y chévere”.
El fin de semana pasado, durante una ceremonia virtual de entrega de diplomas a estudiantes de la red de universidades históricamente negras (HBCU), el exmandatario demócrata dijo que “la pandemia ha enterrado finalmente la idea de que los responsables políticos saben lo que hacen”, reporta la agencia AFP.
“Muchos de ellos ni siquiera fingen que son responsables”, añadió el expresidente en una de sus escasas intervenciones públicas desde que se inició la pandemia en Estados Unidos.
Remarcó también que la crisis sanitaria es un revelador de las desigualdades que padece la población negra del país, y pareció demostrar su indignación, sin mencionarlo expresamente, por el asesinato de Ahmaud Arbery, un joven afroestadounidense de 25 años abatido el 23 de febrero mientras trotaba en un parque del barrio residencial de Brunswick, en el sureño estado de Georgia.
Por su parte, Trump insinuó este jueves, citado por la agencia Efe, que su predecesor tiene la culpa de que EE. UU. no dispusiera de suficientes mascarillas y ventiladores al comienzo de la pandemia del coronavirus.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.