El mismo día de la muerte de Artunduaga, el espacio radial le dedicó un buen rato para homenajearlo, no solo con los que estaban en cabina, sino con otros colegas que contactaron por teléfono, como Montoya.

Alexandra recibió la llamada y dijo que a ella le tocó hablar de otra parte de Artunduaga: su debilidad por las mujeres, “por las mujeres bonitas”. Fue ahí cuando la autora del libro ‘Yo lo decidí’ narró la insinuación que tuvo Édgar con ella:

“Nuestra primera gira, de las giras que tuvo ‘La Luciérnaga’, si no estoy mal en Cali, [estábamos] muy elegantes todos. Y ya después de la angustia, del estrés de pasar a hacer nuestra primera presentación, nos invitan a comer, nos relajamos, nos tomamos un whiskicito… Y al final, ya yéndonos para la habitación, Artunduaga me dice, aprovechando que ya Peláez se había dormido, o ido a su cama, Guillermo también se había ido a su habitación, y me dice él, en el borde del marco de mi habitación: ‘Bueno’, con un vaso de whisky en la mano, ‘cualesquiera que sea tu decisión’. Y desde ahí esa frasecita se volvió muletilla en cada viaje”.

En el programa del martes también recordaron por qué a Édgar Artunduaga no le pagaban en ‘La Luciérnaga’.