Así lo contó la exreina en una entrevista en el programa La Red, donde aprovechó para disculparse con sus seguidores, familiares y amigos a quienes hirió con su soberbia algunos años atrás, antes de radicarse junto a su esposo y su hija en México.

“Había estudiado, era abogada, era exdiputada, había sido Miss Colombia, pues yo sentía que tenía muy los pies en la tierra y que era como muy sencilla y muy tranquila… no, aquí me di cuenta de que esas cosas sí se le van subiendo a uno a la cabeza: el ego, la vanidad”, dijo Acosta.

Lo anterior, lo mencionó al reflexionar sobre su cambio de vida en otro país, donde ahora solo se dedica a las labores del hogar y su familia.

“En Colombia como tenía mi salario y ganaba muy bien, era muy pinchada con empleada, niñera y conductor. Acá la conductora y la todera soy yo”.

La exreina, de ascendencia italiana, recordó en el programa de entretenimiento algunos de los momentos en los que se ganó la fama de antipática y de los que no se siente muy orgullosa.

“Durante el reinado, una regla del concurso es que no te pueden abrazar para tomarte fotos porque vienen los fotomontajes, si la chaperona no estaba por ahí para decirle a la gente no la abrace, yo misma tenía que decir: ‘Qué pena, pero no me puedes abrazar’. Después pensaba por qué, pues claro, me sentía una Miss Colombia. A mucha gente se lo dije de una manera muy seca y la lastimé. Yo cogí fama de antipática y de creída porque me la gané, porque se me subió a la cabeza. Qué Tristeza”, lamentó.

Pero, según Acosta, pasar de su época de inspiración de belleza a convertirse en una importante política le subió más el ego.

“Todo el mundo era doctora, doctora. Las reuniones eran con el presidente, senadores, ministros; entonces, yo no caminaba, levitaba… retrocedo el casete y me acuerdo de muchos momentos en los que me decían: ‘Doctora, necesito hablar con usted’, yo sentía cerrando las puertas del ascensor y respondía: ‘Qué pena pero no te puedo atender ahorita’”.

Al hacer memoria de esos desplantes, la cundinamarquesa solo puede ofrecer disculpas:

“Qué Dios me perdone y todos a los que les hice así me perdonen”.

Catalina Acosta, que venció a la favorita Carolina Cruz (representante del Valle del Cauca) durante esa edición del Concurso Nacional de Belleza, fue coronada como Miss Italia en el mundo, en 2002, se destacó como presentadora y participó en el Desafío, hoy es una mujer más humilde y sencilla que aplica a su vida el minimalismo.

Finalmente, Acosta recapacitó sobre su antigüa vida en Colombia y se sintió orgullosa de lo que ha logrado hasta ahora:

“Yo misma hice que se me cerraran puertas, que la gente se alejara de mí. He cambiado mucho y siento que he mejorado mucho”.