En el programa del Canal Caracol Se dice de mí,  Alex Campos, más conocido como ‘el Soldado de Cristo’, habló sobre el doloroso episodio de abuso que vivió a causa de alguien que se aprovechó de su inocencia y la necesidad de aportar en su casa después que su padre dejó a su madre con cuatro hijos por irse detrás de otra mujer.

Durante la emisión de dicho programa, el artista admitió que su interés de apoyar a su mamá, María Mercedes Mora Forero, fue la principal motivación para aceptar ir los fines de semana a la casa del vendedor de arepas que se ubicaba a la salida de la iglesia a la que asistía los domingos.

La mujer reconoce que confió en las buenas intenciones del señor porque también era cristiano y era una persona que hablaba muy bien, además de ser muy agradable. Pero, ella no sabía que esta era tan solo una fachada.

Alex Campos reconoce que el vendedor de arepas se transformó en otra persona cuando llegó a su casa: fumaba, tomaba, decía groserías; pero lo más denso fue cuando le empezó a hablar de temas sexuales, que él admite nunca había tocado con nadie.

“Él comenzó a tocarme, comenzó a hacer cosas y yo me sentí abusado, me sentía sucio y me sentía mal aunque él me decía que eso lo hacían normalmente los padres con sus niños”, declaró el ganador de 4 Premios Grammy.

Su padre, Pablo Edgar Campos, con quien se reconcilió tiempo después, admitió que sintió rabia al saber que le pasó eso a su hijo y no haber estado ahí para guiarlo y prevenirlo. Mientras uno de sus hermanos afirmó que fue chocante para él pensar en cómo Alex se había guardado todo.

Al respecto de cargar solo lo que le había pasado,  el cantante de 43 años comentó que  “las personas que pasan por el abuso sexual es como si llegara un espíritu que viene y te calla, te oprime haciéndote sentir que es mejor no decírselo a nadie porque qué van a decir”.

Hoy en día dice que el dolor ha sanado y tiene el deber de contar su experiencia. De ahí que durante muchos de sus conciertos haya contado abiertamente su historia, pues se considera un  “instrumento de Dios” para que otros superen una situación similar que incluso puede llevarlos a que se quiten la vida o pierdan sus sueños.