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El municipio de Villamaría, en el departamento de Caldas, Colombia, avanza decididamente en la reconstrucción de la comunidad de Los Cuervos, fuertemente golpeada por recientes deslizamientos de tierra. La respuesta municipal y regional se articula en torno a un plan habitacional integral, que incluye la edificación de 22 casas en un predio de 4.500 metros cuadrados facilitado de manera solidaria por el empresario Álvaro Naranjo. Según la información oficial, la inversión total prevista para la obra asciende a dos mil millones de pesos, de los cuales ya se cuenta con la mitad, obtenidos gracias a la alianza estratégica entre la Alcaldía de Villamaría, la Gobernación de Caldas y la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas) [Fuente Original].
Esta iniciativa es una respuesta directa a la emergencia que dejó a 22 familias sin hogar. Según declaraciones del alcalde Jhonier Alejandro Ramírez, el gobierno municipal destinó 150 millones de pesos de recursos propios para la atención inmediata y mantiene el subsidio de arriendo a los damnificados, asegurando así un apoyo constante durante el proceso de reconstrucción [Fuente Original].
En el contexto del desarrollo urbano y la gestión de riesgo, es fundamental destacar que la modificación del Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT) forma parte de este proyecto. Adaptar el PBOT significa asegurar el uso sostenible y legal del suelo, especialmente en zonas vulnerables. Estudios del Instituto de Estudios Ambientales (IDEAM, 2024) explican que, en áreas de riesgo, estas modificaciones implican tanto cambios de uso del suelo como la puesta en marcha de infraestructuras de drenaje, trabajos de reforestación y obras de contención diseñadas para minimizar el peligro de nuevos deslizamientos. La gobernación ha manifestado su compromiso en asegurar los recursos y permisos necesarios para formalizar estos cambios.
Más allá de la recuperación física de viviendas, el proyecto representa una experiencia ejemplar de cooperación interinstitucional y planificación ambiental. Corpocaldas, organización regional dedicada a la protección ambiental, lidera acciones de mitigación de riesgo geológico y restauración ecológica. Su reporte de gestión más reciente, correspondiente a 2025, destaca el monitoreo y la intervención en zonas de alto riesgo como estrategias esenciales para prevenir futuros desastres [Reporte Corpocaldas 2025].




Colombia enfrenta desde hace más de una década un incremento notable en la frecuencia y severidad de emergencias por deslizamientos, fenómeno agravado por el cambio climático y la deforestación, tal como lo muestran los análisis de la Oficina Nacional de Emergencia y de recientes estudios climáticos nacionales (ONEMI y Estudios Climáticos Nacionales, 2023). Así, la reconstrucción liderada en Villamaría podría servir como modelo a replicar en otras regiones vulnerables, pues conjuga asistencia social, reconstrucción urbana y gestión ambiental de forma integral y prospectiva.
No obstante, la evidencia sugiere que el éxito de estos proyectos depende en gran medida de la participación comunitaria y la transparencia en la gestión de recursos. El Observatorio Colombiano de Gestión de Riesgo (2024) resalta la importancia de involucrar a las familias beneficiarias en las decisiones y comunicar de manera clara el avance de las obras y los retos encontrados, como parte esencial de la resiliencia social en procesos post-desastre.
En cuanto al avance técnico y administrativo, la programación del proyecto establece que los estudios topográficos y la fase de diseño de las viviendas estarán concluidos antes de finalizar 2025. Estos trabajos son indispensables para determinar el costo final del proyecto, concretar la financiación y definir los tiempos de inicio y finalización de la obra, así como la entrega formal de las viviendas a los afectados [Fuente Original]. La supervisión de cada una de estas fases resulta crucial dada la complejidad del entorno y la relevancia de ofrecer respuestas eficaces a la comunidad.
En definitiva, la reconstrucción de Los Cuervos, fundamentada en la cooperación público-privada y la planificación ambiental, refleja una apuesta por soluciones habitacionales seguras y sostenibles. Su enfoque integral potencia la resiliencia local y sienta bases para nuevas prácticas en la gestión de desastres naturales en Colombia y la región latinoamericana.
Preguntas frecuentes relacionadas
¿Cómo se determina si un terreno es apto para la reconstrucción tras un desastre?La viabilidad de reconstruir en una zona afectada por deslizamientos depende de rigurosos estudios técnicos y ambientales. Inicialmente, expertos en suelos y geología realizan análisis topográficos y de estabilidad del terreno para identificar riesgos latentes. Estas evaluaciones, que suelen ser coordinadas por entidades como Corpocaldas y el IDEAM (Instituto de Estudios Ambientales de Colombia), consideran factores como la pendiente, el tipo de suelo, la presencia de agua y antecedentes de desastres previos.
Solo tras la aprobación de estos estudios y la implementación de medidas como drenajes, reforestación y sistemas de contención se puede considerar el terreno seguro para la construcción. Este proceso garantiza tanto la seguridad de los futuros habitantes como la sostenibilidad de la inversión pública, y es un requisito estipulado por la legislación colombiana en gestión del riesgo y ordenamiento territorial.
¿Por qué es importante modificar el Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT) después de un desastre?El Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT) es el instrumento que regula el uso, ocupación y manejo del suelo en los municipios colombianos. Tras un desastre natural, es frecuente que la zona afectada requiera ajustes legales para cambiar el uso del suelo, restringir ciertas actividades o actualizar los estándares de construcción.
Modificar el PBOT permite legalizar nuevas zonas de vivienda, ordenar usos del territorio de acuerdo con el riesgo identificado y hacer obligatorias las obras de mitigación necesarias. Así, estas modificaciones aseguran que la reconstrucción respete criterios de seguridad y sostenibilidad, evitando que se repitan situaciones de vulnerabilidad frente a futuros eventos naturales.
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