Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 23, 2026 - 9:00 pm
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Si usted observa Bogotá desde Monserrate en la actualidad, la imagen que se impone es la de una ciudad densamente ocupada por edificios, conjuntos residenciales y elevadas torres de apartamentos. Sin embargo, a principios del siglo XX, el panorama era completamente distinto. En ese entonces, las casas de uno o dos pisos, organizadas en torno a patios con amplios espacios, predominaban. Los hogares estaban equipados con habitaciones grandes, cocinas extensas y zonas exclusivas para el personal de servicio, de acuerdo con información de El Espectador. Este cambio no fue solo en la arquitectura, sino también en las dinámicas internas de las familias y la forma de apropiarse del espacio cotidiano.

Durante las primeras décadas del siglo pasado, las viviendas bogotanas utilizaban materiales presentes en la región, como tapia pisada, tierra arcillosa, madera y tejas de barro. Las gruesas paredes protegían del clima frío de la sabana—detalle fundamental para la vida diaria en la ciudad. Con la llegada de la industrialización en la década de 1930, materiales como el concreto y el vidrio cambiaron la construcción; la migración interna aceleró el crecimiento, y la población pasó de 100.000 habitantes en 1900 a 335.000 en 1938, según cifras citadas en El Espectador.

El valor del suelo urbano aumentó y la búsqueda de soluciones más eficientes derivó en construcciones verticales: edificios de apartamentos reemplazaron parte de las viviendas tradicionales del centro. Ejemplo de la Bogotá tradicional es la casa de Yanira Jerez y Edilberto Piza en el barrio Molinos, que ha resistido el paso del tiempo y los cambios urbanísticos. Con más de sesenta años de historia, esa vivienda de seis habitaciones y dos garajes, comprada en 2015 por 180 millones de pesos, hoy podría costar más de 400 millones, reflejando la valorización de la zona.

En contraste, conjuntos como Altavista del Portal en Usme representan la nueva forma de habitar Bogotá: 816 apartamentos distribuidos en torres, donde el espacio limitado de 49 metros cuadrados exige adaptabilidad y organización minuciosa. Familias como la de Leidy Johana Villa encuentran en estos espacios una solución funcional, aunque diferente a la vida en casas espaciosas; cada objeto y área debe ser pensado para cumplir múltiples funciones.

El trasfondo de este fenómeno es el crecimiento imparable de la ciudad, que pasó de poco más de 100.000 habitantes a más de seis millones a finales del siglo XX. La Secretaría Distrital del Hábitat impulsa la construcción vertical como respuesta a la demanda: entre 2021 y 2024 se iniciaron en promedio 41.195 viviendas anuales, frente a una proyección de 75.000 requeridas para los próximos años. Hoy, el tamaño de Bogotá se mide tanto por sus altas torres como por la capacidad de adaptación de quienes viven en sus interiores.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Por qué Bogotá dejó de construir casas grandes y empezó a hacer apartamentos?

El cambio hacia la construcción de apartamentos en Bogotá responde al fuerte aumento poblacional y a la necesidad de aprovechar mejor el suelo urbano. Como demuestra la información de El Espectador, la expansión vertical permite albergar a más personas en menos espacio, lo que se volvió estratégico tras la llegada de miles de migrantes y el aumento del valor de la tierra urbana. Esta transformación arquitectónica también modificó la manera de convivir y la administración de los hogares dentro de la ciudad.

¿Cómo viven hoy las familias en apartamentos de Bogotá y qué desafíos enfrentan?

Las familias que residen en apartamentos en Bogotá, como las descritas en Altavista del Portal, deben adaptar su día a día a espacios considerablemente más pequeños que los de las casas antiguas. Los objetos y áreas deben ser multifuncionales y reorganizados constantemente para responder a las necesidades familiares. El principal desafío está en administrar el espacio disponible y en mantener la calidad de vida sin perder la capacidad de reunirse, descansar y conservar pertenencias valiosas.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Precio de las viviendas VIS en Colombia cambiaría

El Ministerio de Vivienda presentó un proyecto de decreto que busca frenar las alzas en el precio de las viviendas VIS. La idea del Gobierno es que quede en máximo 135 salarios mínimos y que desde el inicio del negocio se establezca el precio en pesos colombianos.

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