En la lista se encuentran maíz, carne, trigo, leche, gasolina, gas natural, medicamentos, vacunas, leche, trigo, huevo, pollo, carne y plástico. Según BBC Mundo, de estos productos son dependientes millones de mexicanos, entre otras cosas, porque la producción local no da abasto para la demanda.
Uno de los productos que más tiene pensativos a los habitantes del país manito es la gasolina, y no es para menos: desde Estados Unidos se importa el 52 % del combustible, agrega ese mismo medio.
El origen de la preocupación radica en la crisis diplomática que viven ambos países. Además, los mexicanos se mantienen en vilo porque, si se cumplen las amenazas de Trump de fijar un impuesto fronterizo, el gobierno de México también aplicaría aranceles para las importaciones de Estados Unidos.
La posición de los empresarios frente al tema es que el gobierno de Peña Nieto no se puede acelerar en la renegociación futura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y es mejor actuar de forma estratégica.
Otros, consultados por BBC, consideran que el paso a seguir es buscar otros mercados y países socios.
“Con o sin negociación del TLCAN lo que deben a hacer ya -y es tarde- es diversificar la geografía de su comercio exterior”, explicó a BBC Mundo Antonio Gazol Sánchez, investigador de la Facultad de economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Pese a esto, los mismos empresarios coinciden en que no se puede dejar de lado el mercado de Estados Unidos, sino que hay que tener un plan b para actuar y sacar provechos de otras zonas de la región.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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