“¿Es justo salvar a Avianca y no a las pymes que generan el 80 % del empleo del país?”, preguntan los comunicadores, pero no es el único interrogante que plantean en sus espacios este lunes, después de que, el fin de semana, el Ministerio de Hacienda anunciara que le prestará a la compañía aérea, basada en Panamá, 370 millones de dólares (casi un billón y medio de pesos) para que supere su crisis.

Claro que las reacciones al anuncio brotaron de inmediato, pero principalmente desde el mundo político, pues varios senadores expresaron su rechazo y citaron de una vez a un debate de control político (con “vocación de moción de censura”) al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, por otorgar recursos públicos de los colombianos a una empresa cuyos dueños son extranjeros, y sin ninguna garantía real.

Precisamente, esa es la primera observación que hace Ochoa en su columna de El Tiempo, al aseverar que el préstamo “podría terminar sirviendo para salvar la fortuna” del brasileño Germán Efromovich, dueño y mayor accionista de Avianca, uno de los hombres más ricos de Latinoamérica, detenido en Brasil por presunta corrupción dentro del caso Lava Jato.

“Cuando todo está en cenizas [por la pandemia del coronavirus], sale el Gobierno a rescatar selectivamente a una compañía del tamaño y la complejidad de Avianca, […] que puede ser fundamental para la operación aérea nacional […], pero que está emproblemada por todos los lados”, afirma Ochoa y recuerda, en primera instancia, que la acción de la compañía “está por el suelo”.

De hecho, El Espectador dice que Avianca arrastra una deuda de más de 5.000 millones de dólares y sus acciones en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) pasaron de valer 1.400 pesos en marzo pasado a situarse por debajo de los 200 presos hoy, lo que representa una caída del 85 %. “Una dramática situación para una acción que entró en 2013 a la BVC con un precio de $5.000, es decir, ahora vale una décima parte de su precio inicial”, precisa ese diario.

A esa precaria situación se suma, en las cuentas de Ochoa, el hecho de que la aerolínea no factura desde hace medio año, el dueño (Efromovich) está vetado de la junta directiva y su administración está bajo la mirada escrutadora de United, “la aerolínea extranjera a la que Efromovich le debe 450 millones de dólares”, escribe Ochoa.

“Si todo esto lleva a que la compañía termine en manos de United —o de cualquier otra aerolínea—, entonces el préstamo subsidiado del Gobierno a Avianca habrá servido únicamente para un propósito: facilitarle a Efromovich salvar parte de su patrimonio”, advierte Ochoa, y se pregunta: “¿Es justo con millones de desempleados y con miles de pequeñas y medianas empresas que podrían salvarse con esos 370 millones de dólares de impuestos de todos los colombianos?”.

Camila Zuluaga, en El Nuevo Siglo, califica de “débiles” los dos principales argumentos del Gobierno para otorgarle el préstamo a Avianca (el salvamento de 500.000 empleos y el sostenimiento de la conectividad del país), pues asegura que ese préstamo queda sujeto a que la empresa llegue a un acuerdo con sus acreedores a través de un proceso de bancarrota en Estados Unidos.

Sin embargo, lo más grave, según Zuluaga, es que ese proceso requiere que Avianca “apruebe un plan para volver a ser rentable después de haber perdido más de 800 millones de dólares en 2019”, lo que implica, además de renegociar la deuda, “el despido de trabajadores y el cierre de rutas no rentables”, con lo que “garantizar esos empleos y la totalidad de la conectividad del país se ve muy bonito en el papel, pero poco creíble en la realidad”.

El “favor” (así lo llama Zuluaga) que el Gobierno le hará a Avianca posibilitará que la empresa llegue a un acuerdo con sus acreedores, pero plantea varios interrogantes. Ella se pregunta si a nivel financiero es una buena jugada, inquiere a qué tasa de interés se dará este préstamo, y duda si la rentabilidad que logre será lo suficientemente alta para compensar el riesgo que conlleva sacar recursos del Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME), que es público, para ayudar a un privado.

Pero su lista de preguntas no se agota ahí: “¿Qué pasará si el proceso de reestructuración no es exitoso y si la aerolínea no logra pagar lo que debe? ¿Habrá más préstamos? ¿O acabará el Estado como accionista y asumiendo todas las pérdidas? ¿Por qué hacerlo con Avianca, domiciliada en Panamá para pagar menos impuesto en Colombia, y no con el resto de empresas del país? ¿Por qué utilizar dinero público para una aerolínea y no para salvar mipymes?”.

Rafael Nieto Loaiza escribe en El País, de Cali, en una columna que no se refiere a Avianca, sino a los esfuerzos que debe hacer el Estado desde ahora para generar empleo y reducir la pobreza, que el 96 % de las empresas en Colombia son micro, pequeñas y medianas empresas, y fueron esas mipymes las que generaron el 80 % del empleo. “Son también ellas las más afectadas y decenas de miles han tenido que cerrar por la crisis”.

Quizás una de las afirmaciones de Zuluaga que más llaman la atención es la de que la vicepresidenta de relaciones estratégicas de Avianca es la hermana del presidente Iván Duque, es decir, la que “maneja las relaciones externas de la compañía, lo que sorprendentemente también incluye las del Gobierno”, lo cual “probablemente […] no sea la única explicación de una decisión completamente inequitativa. Pero sin duda es la representación de una cultura que se niega a morir, la de grandes empresarios centrados en construir y proteger monopolios a través de sus conexiones políticas”.

Para Gustavo Gómez, director de ‘6AM Hoy por hoy’, de Caracol Radio, el dinero que se le entrega a Avianca es público. “Son recursos colombianos. Y por eso, solo por eso, vale la pena que el Gobierno se sirva absolver algunas de las muchas preguntas que con sobrado derecho se están haciendo hoy los colombianos”.

Y hace su aporte de interrogantes: “¿Por qué se determinó hacer un préstamo tan cuantioso? ¿Cuáles fueron exactamente las motivaciones? ¿Por qué el préstamo a Avianca, que tiene 21.000 empleados, y no a otros sectores que superan con creces esa planta y ese número de trabajadores? ¿Qué beneficios concretos tendrán los viajeros con documento de identidad o pasaporte colombiano, nosotros que con nuestros impuestos somos los verdaderos prestamistas? ¿Por qué Avianca, empresa privada, no acudió a los bancos y al sistema financiero mundial?”.