Este equipo de tercera división del sur de Dublín había informado de que no se sentían con fuerzas para jugar su partido de liga contra el Arklow el pasado fin de semana debido a la muerte del jugador en un accidente de moto el viernes por la mañana.

Pero el español, que en realidad se había mudado a Galway, en el oeste del país, estaba vivo y coleando.

“Ha llamado la atención tanto del club como de los jugadores y del equipo directivo que se ha producido un grave error de juicio derivado de la correspondencia enviada por un miembro del equipo directivo a la Liga Leinster Senior”, afirmó el Ballybrack al pedir disculpas en su página de Facebook.

“Este error grave e inaceptable fue cometido por una persona que ha estado experimentando graves dificultades personales sin que ningún otro miembro del club lo supiera”, agregó.

Según la radiotelevisión pública irlandesa RTÉ, el secretario del club dejó el cargo tras el escándalo.

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El Ballybrack no precisó si el embrollo se debió a un simple error o si fue una estrategia para cancelar el partido. Pero afirmó que se había puesto en contacto con Lafuente “para confirmar su paradero y su bienestar”.

El jugador, que según la prensa irlandesa trabaja para una empresa informática, parece haber aceptado la noticia de su fallecimiento con serenidad y buen humor. “Para mí es divertido porque he podido asistir a mi propia muerte”, dijo a la radiotelevisión irlandesa, explicando que supo lo ocurrido el martes cuando le llamaron mientras estaba jugando a un videojuego tras su jornada laboral. “Me dijeron: ‘eres una estrella'”, afirma.

Haciendo pensar que se trató de un acto premeditado, Lafuente relató que le habían contactado del Ballybrack la semana pasada para advertirle de que podía oír hablar de él en las noticias. Pero nunca se imaginó que la cosa iría tan lejos: “Pensé que dirían que me había roto una pierna o algo así”, declaró el resucitado.

Las autoridades de la liga amateur irlandesa abrieron una investigación y afirmaron estar desconcertadas por lo ocurrido. “Honestamente, no sabemos por qué lo hicieron”, dijo el presidente de la Liga Leinster Senior, David Moran, a la RTÉ. “Parece un poco extremo hacer algo así para anular un partido”, agregó.

El pasado fin de semana, todos los partidos de esa división estuvieron precedidos por un minuto de silencio. Uno de los clubes, el Liffey Wanderers, divulgó en Twitter una fotografía del homenaje durante su partido y expresó su “sincero pésame”, y la Liga incluso publicó el lunes un mensaje de condolencias en un periódico irlandés.

Moran explicó por teléfono que se puso en contacto con el club para transmitir su pésame, poder asistir al funeral y preguntar qué podían hacer para ayudar a la familia. La respuesta de un responsable del Ballybrack lo dejó con la mosca detrás de la oreja: el cuerpo había sido repatriado a España el sábado.

“Inmediatamente, eso activó nuestras señales de alarma”, afirma. “¿Cómo podía haber muerto el viernes por la mañana y haber sido enviado a España el sábado?”.