Al parecer, un anterior residente del vecindario de Grand Isles en Wellington, Florida, estaba recordando su anterior casa con ayuda de Google Maps, pero cuando se acercó al lago notó algo extraño en las imágenes, según Gizmodo.

El hombre vio lo que parecía un carro y alertó al propietario de la casa para que investigara lo que estaba pasando. Inmediatamente, el dueño utilizó un dron para acercarse al lago y confirmó que había un auto blanco hundido detrás de su casa, mencionó el mismo medio.

Cuando la policía llegó a revisar el sitio confirmó que se trataba de un sedán blanco que estaba completamente calcificado y contenía restos óseos de una persona desde hace 22 años. Los investigadores todavía no entienden cómo el propietario no se dio cuenta de esto, de acuerdo con The Guardian.

“Nunca había notado nada en la costa. Jamás creí que habría un cadáver desde hace 22 años”, mencionó el propietario de la casa.

La investigación arrojó que los restos eran de William Moldt, un hombre de 40 años que desapareció en 1997 después de salir de una discoteca y llamar a su novia para decirle que volvería pronto a su casa en Latana, Estados Unidos.