Wasserman lamentó que “un porcentaje insólitamente grande de personas” desconfíen de la vacunas y no quieran aplicárselas, como han sugerido algunas encuestas recientes.

Por eso, en su intervención recalcó que “las vacunas han cambiado la salud de la gente“, y subrayó que esto “no es una opinión, es un hecho”:

“Gracias a ellas, en los últimos 100 años la expectativa de vida de la gente aumentó 40 años y la mortalidad infantil disminuyó a menos de una décima parte de lo que era”, agregó.

Pero luego también apuntó a algunas creencias y rumores que se han esparcido durante la pandemia y con miras a las vacunas que están por venir. Por ejemplo, resaltó que “son de una enorme sofisticación tecnológica”, pero aclaró que “eso no las hace más complejas sino más simples, puras y con menos riesgo que las antiguas vacunas“.

Al respecto indicó que, aunque hay quienes dudan de ellas porque dicen que su desarrollo ha sido extraordinariamente rápido, ha habido “avances tan prodigiosos que han hecho eso posible”, aunque también reconoció que su desarrollo “fue menos rápido de lo que se piensa“.

Y es que el sabio recordó que la ciencia contaba con experiencia previa que había abonado el camino para estudiar el COVID-19 y el coronavirus que lo causa. Tan solo en las últimas dos décadas, mencionó las epidemias por virus como el Sars y el Mers, que permitieron acumular “una gran experiencia y muchos estudios sobre las infecciones con virus corona”.

Además, señaló que la tecnología con ARN, en la que se basan vacunas como la de Pfizer y BioNTech, tiene 30 años durante los cuales se ha venido experimentando con ella. “No es cierto que se haya partido de ceros”. Las vacunas “son la consecuencia de la evolución de un trabajo de mucho tiempo“, explicó.

¿Se le debe temer a los efectos de las vacunas?

Wasserman también descartó que las vacunas puedan causar efectos secundarios importantes en los pacientes. Eso sí, aceptó que “para saber qué cosa hipotética y altamente improbable pudiera pasar en 2 o 10 años, habría que esperar 2 o 10 años“, pero comentó que esto “haría inútil” cualquier proceso de vacunación.

Pero aún conociendo ese panorama, el científico destacó que “los efectos colaterales teóricamente son muy improbables” y “las pruebas con humanos lo han demostrado”.

“Ayer ya habían vacunado 30 millones de humanos y ha habido muy pocos casos de alergias que fueron solucionados en minutos sin ningún peligro vital”, detalló.

“Si uno pone en un platillo de la balanza esas hipotéticas e improbables consecuencias por vacunarse, y en el otro platillo las muy reales consecuencias por no hacerlo, creo que la única decisión razonable es vacunarse en cuanto sea posible”, concluyó.

Aquí puede ver la intervención de Wasserman en el programa presidencial, hacia el minuto 52: