El protagonista de la historia es Víctor Martínez, un colombiano que superó la adversidad y hoy es propietario de dos reconocidos restaurantes de comida mexicana en Washington, EE. UU.

Como uno de esos locales está ubicado cerca de la Embajada, Francisco Santos decidió hacer un Facebook Live con su compatriota, y además de degustar su comida también se sentó a dialogar con él sobre lo que ha sido su vida.

Martínez contó que en Colombia hacía un trabajo de exploración sísmica, pero que tuvo salir del país “por motivos de la violencia” luego de que guerrilleros de las Farc asesinaran a uno de sus compañeros y secuestraran a su esposa.

“La secuestró la Farc (sic), ‘Romaña’”, apuntó Santos en la conversación.

Martínez continuó con su relato y dijo que una vez llegó a EE. UU., se puso a estudiar inglés y a trabajar en un restaurante de comida mexicana. Luego de varios años de esfuerzo y dedicación, dijo, logró poner en marcha su proyecto de restaurantes.

“Y hoy brinda más de 70 empleos”, destacó el embajador Santos, y le preguntó qué aprendió para su vida luego de superar esta difícil situación.

“La vida le llega a uno con altas y bajas. Aprendí que un país violento no es la solución para ninguna parte del mundo. Aprendía a disfrutar la vida porque es muy corta”, dijo Martínez, mientras Santos degustaba un coctel, unos nachos y unas fajitas que le invitaron.

Al final de la conversación, y ya cuando el Embajador estaba satisfecho y no podía comer más, Santos preguntó sobre el proceso de paz con las Farc.

“Venga le hago una pregunta: ¿Usted, viendo todo lo que pasó, viendo cómo le matan a un compañero, usted cree que esas personas que cometieron esos delitos deberían pagar algo de cárcel?”, dijo.

Martínez, con mucha tranquilidad, respondió: “Es un tema muy complejo, pero la paz es la paz aquí y en cualquier parte del mundo”.

Santos: “¿A cualquier costo?”.

Martínez: “A cualquier costo”.

Santos, más incisivo, cuestionó: “Y si le hubieran violado a una hija, ¿usted diría: ‘la paz es eso’?”:

“La paz es eso, desafortunadamente. Tenemos que aprender de procesos de paz como en El Salvador. Tengo muchísima gente que viene de El Salvador, y me cuentan historias que son desgarradoras […] hay que perdonar, porque a mí me tocó vivir muertos y mutilados. Un niño de 11 años, una cosita así, nos quemó un helicóptero. El comandante le dijo: ‘vaya y queme ese helicóptero’. Yo vi 47 muertos en Orito, Putumayo. Estuve en tomas en San Pablo, Bolívar […] En la ciudad no saben lo que es la guerra, pero la gente que vive afuera en las veredas, en el campo, ellos sí saben lo que es la guerra”, contestó el empresario.

Santos, cruzado de brazos, escuchó atento la respuesta del hombre, aunque por sus gestos dio a entender que no comparte esa posición.

“Eso está bien. Me parece que ese punto de vista es absolutamente válido”, apuntó Santos, y luego lanzó una reflexión sobre que la historia de este colombiano azotado por la violencia es un ejemplo para todas aquellas personas que quieren alcanzar sus sueños, aun cuando tengan que luchar contras las adversidades de la vida.

Esta es la entrevista completa (hablan de paz a partir del minuto 35):