“¿No me van a llevar a ningún lado?”, preguntaba entre sollozos el muchacho que, con tan solo 26 años, y tras pasar 23 días secuestrado, no parecía poder creer que los hombres que habían llegado al lugar donde se encontraba no iban a hacerle daño, sino a devolverle la libertad.

El video, divulgado por Noticias Caracol, volvió a traer a la memoria las secuelas del secuestro; un terrible flagelo que, pese a haber disminuido recientemente en el país, todavía marca las vidas de cientos de colombianos, ya sea porque continúan privados de su libertad, o porque lo vivieron en carne propia.

Tocua, comerciante zipaquireño, había sido secuestrado cuando acudía a una cita para concretar la venta de un inmueble que le habían ofrecido a un precio demasiado bueno, de acuerdo con ese medio. Al ver a hombres armados que se le acercaban, no podía creer lo que le decían y temblaba incontrolablemente, presa de los sentimientos encontrados que se apoderaron de él.

Y es que, en medio de su angustia, lo primero que les contó a sus liberadores fue que le habían dicho que si no conseguían los 1.000 millones de pesos que habían pedido por él, seguramente lo matarían. Fue así, esperando su muerte, que las autoridades lo hallaron, y de ahí su desespero.

De la cantidad que los delincuentes exigían, la familia apenas habría prometido $ 300 millones, en cuya entrega se habría dado la captura de dos personas que dieron razón del lugar donde tenían al joven, indicó el noticiero.

Coper, Boyacá, queda unos 65 kilómetros al oriente de Tunja y unos 75 kilómetros al norte de Bogotá.

Este es el video de la reacción del joven: