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Las autoridades tomaron medidas contundentes en Soacha, Cundinamarca, luego de que una red dedicada a extorsionar a conductores de transporte público fuera descubierta y desarticulada. Según información publicada por El Espectador, una mujer identificada como Yisseth Daniela De Diego Zarate, junto con dos adolescentes de 16 años, fue privada de la libertad tras ser señalada por su presunta participación en actos de amenaza y cobro de dinero a al menos 20 conductores del municipio.
De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, los hechos habrían ocurrido durante los últimos dos meses, en un punto estratégico: el paradero de una ruta utilizada por múltiples barrios de Soacha. Las víctimas, que diariamente dependían de su actividad para subsistir, eran interceptadas por personas que primero les solicitaban los números telefónicos de otros conductores. Más adelante, estos transportadores recibían llamadas en las que supuestos integrantes de un grupo delincuencial les exigían sumas de dinero semanales, que oscilaban entre 22.000 y 50.000 pesos colombianos por vehículo. El mensaje era claro: quien no pagara, no podría continuar con su labor.
La intervención de la Policía Nacional resultó decisiva, logrando la captura de la mujer y la aprehensión de los dos menores justo en el momento en que, según el reporte oficial, recibían un monto total de 300.000 pesos. Uno de los adolescentes, conforme a la investigación adelantada, tenía el papel de vigilar los movimientos de los conductores y asegurarse de que los pagos exigidos fueran entregados puntualmente.
Los elementos materiales probatorios recopilados durante la investigación permitieron a un fiscal de la Seccional Cundinamarca imputarles el delito de extorsión agravada. Sin embargo, ninguno de los procesados aceptó los cargos presentados. Mientras Yisseth Daniela De Diego Zarate quedó bajo medida de aseguramiento en un centro carcelario, los dos menores permanecerán en internamiento preventivo mientras avanza el proceso judicial.
Este caso pone de manifiesto los desafíos que enfrenta el sector del transporte público frente a prácticas ilícitas y deja en evidencia la intervención de menores en acciones delictivas cuya repercusión afecta directamente la seguridad y el derecho al trabajo de la comunidad.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo funcionaba la red de extorsión a conductores en Soacha, Cundinamarca?
La red señalada operaba desde el paradero de una ruta de transporte público, donde los presuntos extorsionistas abordaban a los conductores para obtener información de otros colegas. Posteriormente, contactaban a las víctimas por teléfono haciéndose pasar por miembros de un grupo criminal, exigiendo pagos semanales a cambio de permitirles trabajar. Los cobros variaban entre 22.000 y 50.000 pesos, y se ejercía presión constante para garantizar la recolección del dinero.
¿Qué significa extorsión agravada y cómo se aplicó en este caso en Soacha?
Extorsión agravada es un delito que se configura cuando se emplean medios o circunstancias que incrementan la gravedad de la amenaza, como el uso de menores o la pertenencia a categorías protegidas. En Soacha, la imputación se realizó bajo esta figura porque los hechos incluyeron la participación de adolescentes y la afectación a un grupo amplio de víctimas vulnerables, según informó la Fiscalía General de la Nación.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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