Todo empezó a finales del 2018, cuando la trasladaron a la Fudra Nº 3 (Fuerza de Despliegue Rápido) y, según contó en El Espectador de este domingo, el mencionado coronel empezó a acosarla laboralmente: no atendía sus asesorías jurídicas como abogada; la ridiculizaba frente a otros uniformados; la mandaba a trabajar a sitios de combate, donde no estaba lo que ella necesitaba para cumplir su labor administrativa; y la castigaba injustificadamente, por trabajos que le pedía a altas horas de la noche, para que fueran entregados a primera hora; entre otras cosas.

Luego, pasó a insinuaciones sexuales a cambio de que esas complicadas condiciones laborales mejoraran. Pero la capitana no aceptó, se sintió ultrajada y luego, cuando denunció ante altos mandos, incluido el comandante del Ejército, Nicacio Martínez, hubo represalias en su contra, rememoró en el diario, donde describió algunos de estos acosos.

Dos de esos hechos sucedieron en Convención, Norte de Santander, cuando ella cumplía órdenes de su superior. Es más, en una la insinuación se la hizo con tomas obscenas. “Un día se acercó y me dijo: ‘¿Quiere ver cómo me motivo yo?’. Y me mostró fotos de su celular, aparentemente de su esposa en ropa interior. Era la imagen del cuerpo de una mujer, semidesnudo, pero no se veía la cara. Cuando la miré, añadió: ‘Es que yo todavía estoy viga’. Me preguntó cómo me parecía ese cuerpo. Le contesté muy seria: ‘Armonioso, mi coronel’, y me fui preguntando, para mis adentros, por qué me mostraba imágenes que hacen parte de su esfera íntima y qué era lo que pretendía”, relató la oficial en el medio.

“Otro día, también en Convención, intempestivamente me apretó con sus brazos por la espalda tratando de rodar su mano desde la parte inferior del seno hacia abajo. Mientras tanto me decía susurrando: ‘Si usted cambiara conmigo, yo le diría cosas bonitas al oído’. Me le retiré de inmediato, para evitar el contacto, y me fui. […] Un oficial de su mismo rango vio lo que ocurrió. Después me dijo: ‘No me gustó nada como la cogió mi coronel’. Le contesté: ‘Si no le gustó a usted que estaba viendo, ¡imagínese a mí!’”, narró sobre otra situación.

Asimismo, la denunciante aseguró en el periódico que su superior, incluso, llegó a hacerle reclamos cuando su novio iba a visitarla

Antes de contar todo esto a la Procuraduría, la denunciante aseveró en la publicación que hizo el reporte ante el jefe del Estado Mayor de la Fudra Nº 3, el comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano y el comandante de la Segunda División, de los que no dio nombres, así como el comandante del Ejército, el general Nicacio Martínez, pero ninguno hizo nada. Incluso, tras hacer esto fue objeto “de nuevas retaliaciones por parte del coronel Garzón Rey”. “Me hicieron anotaciones extemporáneas en mi folio de vida, siendo esto completamente irregular”, señaló.

“El general Martínez me escuchó. […] Él fue muy receptivo. Me pidió excusas. […]  Afirmó que esos comportamientos no cabían en sus políticas de mando e indicó que, por el contrario, él se caracterizaba por el respeto hacia la mujer. […] Me preguntó, finalmente, a qué ciudad me gustaría ser trasladada. Le respondí que a Bogotá. […] Curiosamente y en cuestión de horas, mi coronel Garzón Rey supo que yo había estado hablando con mi general.[…] Poco después me llegó el anuncio en el cual se me ordenaba trasladarme, de manera inmediata, a Argelia (Cauca), zona roja”, detalló.

Lo único que hubo dentro del Ejército fue una supuesta conciliación en la que Soto afirmó que el denunciado, que no estuvo presente, no se defendió de las acusaciones, sino que la señaló de desordenada, dijo tener fotos de su ropa interior tirada para comprobarlo, e hizo otras referencias a su vida íntima. 

“Me avergonzó y volvió a someterme a humillación. […] vulneró mi derecho a la intimidad”, puntualizó la oficial, como se lee en El Espectador de este 22 de septiembre, mientras el coronel no se ha pronunciado públicamente al respecto.