Según el columnista de El Espectador, sería un desacierto dilapidar el capital político conseguido por los mandatarios regionales en un gobierno que no consigue interpretar la realidad del país y especialmente porque el clima político continuará polarizado.

Bejarano agrega que los recientes nombramientos de Iván Duque en materia de comunicaciones y transformación digital indicarían que el gobierno no espera aumentar sus esfuerzos hacia la “reconciliación nacional, sino para que desde sus altas posiciones endurezcan las respuestas y defensas del régimen”.

“Al uribismo no le gustan asesores serenos y de buen tono, sino quienes crean que el insulto y la persecución convencen y unen”, detalló el columnista. De hecho, dice Bejarano, el uribismo radical emprenderá acciones de todo tipo en contra de quienes sigan opinando de manera contraria a Iván Duque y Álvaro Uribe.

“Que cambien, pues, el cuentazo de considerar a Duque una buena persona, despojado de odios y mezquindades. Ya se le ven los colmillos y sus torvas intenciones. Fue cuestión de tiempo”, apuntó Bejarano, que desde su posición ve a Duque “inseguro y amenazante”.

Finalmente, el columnista no cree que una renovación del gabinete ministerial no será suficiente para enderezar el rumbo del país. “Los electores ya no son bobos ni tragan entero”, apuntó Bejarano.