La información que entregó este lunes la Patrulla Fronteriza (CBP, de acuerdo con sus siglas en inglés) es que el cargamento cayó el pasado 28 de febrero en el puerto de Nueva York/Newark, y que su valor en el mercado se estima en unos 77 millones de dólares.

“Fue la segunda mayor incautación de cocaína en el Puerto de Nueva York, ¡y la mayor en casi 25 años!”, dijo la CBP en su cuenta de Twitter, en donde confirmó que en el operativo participaron la Guardia Costera de EE. UU., la DEA y policías de la ciudad y del estado.

El director de la CBP en Nueva York, Troy Miller, resaltó en un comunicado que una incautación como esta no se registraba “desde mayo de 1994”, y que la “intercepción evita que una cantidad masiva de drogas llegue a las calles y a manos de nuestros niños”.

El agente de la DEA a cargo de Nueva York, Ray Donovan, explicó al respecto que este gran decomiso indica que hay una demanda creciente de cocaína para mezclar con fentanilo.

“La cocaína, la némesis de Nueva York de los años 90, es indicadora de que los traficantes tratan de impulsar el desarrollo de un emergente grupo de clientes para usuarios que mezclan cocaína con fentanilo”, indicó Donovan, en la misma comunicación.

Pero mientras en EE. UU. celebran el haber hallado este cargamento, que estaba oculto en paquetes en un contenedor, El Tiempo informó que según fuentes federales la droga salió del puerto de Buenaventura.

El diario capitalino aseguró que “desde que se descubrió el cargamento se viene trabajando en conjunto entre autoridades estadounidenses y colombianas, con el fin de identificar la procedencia exacta de la droga”, pues no está claro todavía cómo llegó al puerto y a qué grupo o cartel pertenece.