Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Oct 17, 2026 - 5:45 pm
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La cotidianidad de las mujeres en Bogotá está atravesada por la necesidad de calcular riesgos al desplazarse por la ciudad. Decisiones que para otros pueden parecer insignificantes, como qué ruta tomar o si aceptar una reunión en la noche, para las mujeres suelen estar condicionadas por el temor al acoso. Según los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana sobre Acoso Sexual Callejero 2025 realizada por la Veeduría Distrital, el 95,4 % de las mujeres consultadas manifestó sentir temor de ser acosada en la vía pública, al menos en algunas ocasiones, y el 51,6 % reconoció haber vivido una situación de acoso.

Estas cifras reflejan una realidad que traspasa la experiencia individual. Basta con escuchar los relatos de amigas, familiares o colegas para saber que el acoso puede ocurrir en cualquier momento o lugar. Frases como “Mejor no te vayas por ahí” o “Avísame cuando llegues” se han vuelto advertencias recurrentes en la vida femenina, creando una conciencia constante sobre la importancia de leer el entorno antes de atravesarlo.

La percepción sobre el “piropo” es un punto de partida para entender cómo se tolera y normaliza el acoso. En la Encuesta de Mujeres y Equidad de Género 2025 de la Secretaría Distrital de la Mujer, el 27 % de los hombres consideró que decir algo a una mujer en la calle es una muestra de admiración, mientras para las mujeres esa cifra alcanzó solo el 15 %. Esta diferencia demuestra cómo quienes ejecutan y quienes reciben ese tipo de comentarios no viven la misma experiencia, y mientras se siga justificando desde la perspectiva de quien acosa, persistirá la normalización.

Abordar el acoso requiere trascender la conducta individual. Las soluciones involucran tanto la transformación del espacio público como la cultura en torno a estas conductas. Bogotá hace parte del programa Ciudades Seguras de ONU Mujeres desde hace 15 años, consolidando iniciativas preventivas. En agosto, la ciudad acogió el aniversario de este trabajo colaborativo con siete ciudades más. Uno de los avances recientes es la aprobación del Acuerdo “Por una ciudad inteligente”, que apuesta por la modernización del alumbrado público con tecnología LED y sistemas de telegestión, orientados a reforzar la autonomía y seguridad de las mujeres en la ciudad.

No obstante, la experiencia de Ciudad de México muestra que la seguridad también depende de intervenciones integrales: iluminación, recuperación de espacios, sistemas de alerta y vigilancia. Aun así, el acoso no se limita a la noche ni a lugares oscuros; puede ocurrir a plena luz del día y en espacios concurridos. Por eso, la Secretaría Distrital de la Mujer promueve la iniciativa ‘Zonas S: Obras seguras para todas’, en la que se implementan las 5D para la acción de testigos, estrategias que buscan involucrar a la ciudadanía en la prevención del acoso.

En última instancia, aunque la infraestructura mejora las condiciones, la clave está en cuestionar y transformar las normas culturales que han normalizado el acoso. La tarea pendiente es que estar en la ciudad no implique estrategias de supervivencia para las mujeres, sino que salir sea, simplemente, salir.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cuáles son las estrategias implementadas por Bogotá para prevenir el acoso sexual callejero?

Bogotá ha trabajado durante 15 años en el programa Ciudades Seguras de ONU Mujeres, promoviendo la prevención de la violencia sexual en el espacio público. A través del Acuerdo “Por una ciudad inteligente”, se están modernizando el alumbrado público y sistemas de gestión, y se lanzó el piloto ‘Zonas S: Obras seguras para todas’, que utiliza técnicas como las 5D para involucrar a la ciudadanía en la intervención y prevención del acoso, de acuerdo con cifras y reportes de la Veeduría Distrital y la Secretaría Distrital de la Mujer.

¿Qué significa la estrategia de las 5D para prevenir el acoso sexual callejero?

La estrategia de las 5D, mencionada por la Secretaría Distrital de la Mujer, consiste en cinco maneras concretas de intervenir cuando una persona es testigo de un acto de acoso sexual callejero: distraer para desviar la atención sin confrontar, delegar buscando ayuda de otros, documentar para brindar apoyo sin exponer a la víctima, dar asistencia acompañando y escuchando, o dirigirse al agresor solo si es seguro hacerlo. Estas acciones buscan reducir la normalización del acoso y motivar la participación activa de la ciudadanía en la prevención de estas conductas.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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