En medio de temas controversiales en Colombia, un contundente golpe contra el crimen organizado transnacional dejó al descubierto un peligroso pacto logístico entre estructuras ilegales que operan en la Costa Atlántica colombiana para canjear alcaloides por material de guerra.
Unidades especializadas de Interpol, en articulación permanente con la Fiscalía y la DEA, interceptaron a Eneil Esneider Roncayo Hernández, conocido como alias ‘Neil’, durante una redada adelantada en una residencia ubicada en Maicao, La Guajira.
Los reportes oficiales confirmaron la incautación de ocho armas de fuego, 92 cartuchos de munición de diversos calibres, 9 proveedores y dispositivos satelitales “empleados para coordinar rutas del narcotráfico y evadir el control técnico de las autoridades”.
Las pesquisas determinaron que las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, denominadas además ‘Los Pachenca’, afrontaban un agudo descalabro en sus finanzas tras la muerte en combate de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘El Bendito Menor’.
Ante dicha contingencia presupuestal, esa agrupación armada consolidó una red logística con el fin prioritario de trocar armamento de corto y largo alcance por considerables cargamentos de cocaína en la zona fronteriza.
Los expedientes revelan que el arsenal bélico ingresaba inicialmente por Uribia, permanecía acopiado en el sector céntrico de Maicao y terminaba remitido a ‘La Nueva Generación del Freseo’, facción perteneciente a ‘Los Costeños’.
El propósito central de suministrar este armamento pesado consistía en equipar a esa célula delincuencial para ejecutar atentados sangrientos dirigidos contra la Fuerza Pública en Barranquilla y su área metropolitana de forma inmediata.
La captura en Maicao dejó en evidencia una oscura alianza que se llevó a cabo con dos grupos criminales a través de una persona que cumplía un papel determinante para este caso.
De acuerdo con el documento oficial, “gracias a información de inteligencia administrada en coordinación con la DEA, se estableció que alias ‘Neil’ actuaba como un outsourcing criminal al servicio de ‘La Nueva Generación del Freseo’, para el intercambio de estupefacientes por armamento de corto y largo alcance con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada”, conocidos también como ‘Los Pachenca’.
Sobre este operativo binacional, el Coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, Director de Investigación Criminal e Interpol, expuso que el resultado ratifica la maleabilidad operativa de estas bandas mediante el trueque armamentístico.
“Con esta operación conjunta con la DEA, cortamos de raíz una línea de suministro bélico que pretendía ser utilizada para ejecutar atentados terroristas contra nuestras Fuerzas Militares, la Policía Nacional y la población civil”, aseveró el Coronel Alfonso Sanabria, al valorar el éxito de la intervención interinstitucional en el norte del país.
El decomiso de este arsenal frena una escalada terrorista que amenazaba la seguridad de uniformados y habitantes en la capital del Atlántico.
¿Quiénes son ‘Los Pachenca’ y ‘La Nueva Generación del Freseo’?
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas delictivamente como ‘Los Pachenca’, constituyen una temida organización narcoparamilitar con arraigo en los departamentos de Magdalena y La Guajira.
Surgida tras la desmovilización del extinto Bloque Resistencia Tayrona, esta estructura criminal domina el tráfico marítimo de cocaína, extorsiones a comerciantes y corredores rurales estratégicos del macizo montañoso caribeño.
Por su parte, ‘La Nueva Generación del Freseo’ opera como una ramificación violenta subordinada a la temida banda criminal de ‘Los Costeños’, concentrando sus actividades ilegales en el departamento del Atlántico.
Esta célula urbana ejecuta homicidios selectivos mediante sicariato, cobra extorsiones intimidatorias a negocios locales y distribuye estupefacientes en vecindarios populares de Barranquilla y su área metropolitana contigua.
Recientemente, las agencias de seguridad descubrieron un pacto criminal entre ambos grupos para intercambiar considerables cargamentos de droga por fusiles y munición de guerra traídos clandestinamente desde La Guajira.
Dicha alianza logística pretendía equipar a los sicarios urbanos para desatar una sangrienta ola de atentados terroristas contra miembros uniformados de la Fuerza Pública en la capital atlanticense.
Frente a la gravedad de estas agresiones, los escuadrones militares intensifican operaciones conjuntas para desmantelar sus redes financieras, capturar a sus cabecillas principales y neutralizar su poder bélico regional.
Las autoridades judiciales consideran la articulación entre estas mafias regionales como un desafío prioritario para la estabilidad social, la tranquilidad ciudadana y la convivencia democrática en el norte colombiano.
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