Los hechos se habrían presentado en marzo de 2017, cuando Jeff Sessions le anunció al presidente que se retiraba de lo que tuviera que ver con la investigación sobre injerencia de los rusos en la campaña presidencial de Donald Trump, reporta The New York Times.
El ‘Times’ informa que hasta hace poco se supo que Trump le dijo al fiscal que revaluara su decisión de apartarse del proceso de investigación de ese proceso, pues necesitaba a alguien “de mucha confianza” que estuviera pendiente, lo que es considerado, según el diario neoyorquino, como “una solicitud inusual y potencialmente inapropiada”.
Por tal razón, el consejero especial Robert S. Mueller III, encargado de la investigación de los rusos, anunció que está indagando sobre las presiones de Trump a Sessions e incluso el despido de Trump del entonces director del FBI James Comey.
También te puede interesar
Por su parte, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, abogado de Donald Trump, reiteró el domingo sus ataques a la investigación sobre el papel de Rusia en la elección presidencial estadounidense, a la que calificó de “ilegítima”.
“Pedirle que considere su recusación no es decirle que entierre la investigación”, dijo Giuliani en defensa del mandatario.
Y agregó, en entrevista con CNN: “La investigación en curso para comprobar si existió una colusión entre Rusia y el equipo de campaña de Trump en la elección de 2016 nunca debió comenzar; no hay ninguna prueba de colusión”.
Las declaraciones de Giuliani se hacen eco de las del propio presidente, que no cesa de criticar la investigación, a la que califica de “la mayor caza de brujas de la historia estadounidense”.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
LO ÚLTIMO