El partido del exmandatario, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), atribuye el suicidio a un acoso de sectores de la prensa y de la Fiscalía por los casos de LavaJato y Odebrecht, con respaldo del presidente Martín Vizcarra.

“Lo que querían algunos y un sector de la prensa odiadora era verlo enmarrocado (con las esposas puestas). Esa no es la forma de tratar a un presidente, él no lo iba a permitir, como que no lo permitió”, aseguró el congresista Jorge Del Castilo.

El Ministerio Público abrió una investigación contra los dos fiscales que participaron en la detención que desencadenó el suicidio para determinar si se cumplió el debido proceso.

“El gobierno ha incentivado a la Fiscalía en las investigaciones, ha habido un exceso”, señaló el congresista Víctor Andrés García Belaunde, del partido Acción Popular.

“En estos momentos trágicos y políticamente inesperados, debido al suicidio de Alan, acto cometido en el afán de evitar una detención preliminar, lo primero que cabe es exigirle a la Fiscalía y al Poder Judicial que ahonden y culminen las investigaciones vinculadas a su persona”, señaló el analista político Juan Carlos Tafur al diario La República.

García estaba bajo la lupa de la justicia por supuestos sobornos pagados por Odebrecht para obtener un contrato de construcción para el metro de Lima durante su segundo mandato.

Por el escándalo de Odebrecht en Perú también están siendo investigados los exmandatarios Alejandro Toledo (2001-2006), Humala (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), éste último bajo detención preliminar.