El diario El Tiempo dialogó con la familia de Juliana y dio detalles de cómo lleva su día a día, después de casi 4 años encarcelada.

Nubia Sarrazola, mamá de Juliana, hace un par de años decidió dejar todo en Colombia e irse a vivir a China para estar cerca de su hija. Desde entonces trabaja para pagar su vivienda y darle una cuota mensual, explica ese medio.

Sarrazola solo puede ver a Juliana una vez al mes por un tiempo de 30 minutos y a través de un grueso vidrio. En algunas ocasiones, esas visitas se pueden extender hasta una hora si la antioqueña suma “puntos positivos” por su buena conducta y trabajo, detalla el rotativo.

“La vi después de tres largos años. Me dieron ganas de romper el vidrio, sacarla de allá y abrazarla. Me decía que está muy bien, que la perdonara, aunque no hay nada que perdonarle. Mi llanto fue mucho, pero yo le decía que lloraba era de la felicidad de verla”, relató a El Tiempo, por su parte, Carlos Mario López, padre de la condenada.

Según el relato de sus papás al diario nacional, Juliana se levanta a las 7:00 a. m., hora local, de su celda compartida, luego desayuna y trabaja en una fábrica donde construye ventiladores y secadores. Al medio día almuerza y después debe seguir trabajando.

De acuerdo con El Tiempo, Juliana trabaja en esa fábrica desde hace 2 años y aunque las jornadas son largas, le pagan y así puede comprar sus cosas. La modelo también se ha dedicado a estudiar idiomas; perfeccionó el inglés, estudió francés y ya domina el mandarín.

Los domingos, día de descanso, tiene permiso para ver televisión o leer en un patio.

Por el trabajo, que realiza con empeño, el 21 de diciembre de 2018 recibió 8 meses de reducción de la condena, por lo cual saldría libre el 17 de noviembre de 2029 [a sus 36 años]. Sin embargo, buscará seguir reduciendo su tiempo en la cárcel, pues por ley puede pedir reducciones cada 18 meses, finaliza el mismo diario.