“No entendía lo que me estaba pasando y resulta que el ojo derecho se me metió por completo, fue algo involuntario. Ese día salimos para la clínica porque, además, tenía mucha migraña. Luego de una resonancia se dieron cuenta de que tenía un tumor de siete centímetros en mi cabeza”, rememoró el artista, que hoy tiene 25 años, en una entrevista para la reciente edición impresa de Vea.

Por eso, tuvo que ser operado (le quedó una cicatriz de lado a lado en su cabeza) y someterse a un mes de quimioterapias y radioterapias. No obstante, lo que más le dolía era que, por su condición, su papá “estaba destruido”, aseguró el joven en la revista.

El actor, que también ha trabajado en novelas como ‘Tres caínes’ y ‘La prepago’, superó esa primera y dura prueba que le puso la vida, pero dos años después, en 2016, volvió la migraña, reapareció el tumor y tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente de nuevo, de acuerdo con el medio.

Ese año volvió a superar la complicada situación, que reapareció más fuerte en 2018, con migraña, una desviación del ojo derecho y otro tumor, por lo que entró a cirugía por tercera vez, añadió Vea.

“Y, para terminar de rematar, en marzo me dio una hidrocefalia, así que me tuvieron que intervenir de nuevo para hacerme una derivación y ponerme una válvula que drenara el líquido cefalorraquídeo”, recordó Daniel.

En ese momento, el muchacho también empezó a perder la visión y, actualmente, no ve nada por el ojo derecho y por el izquierdo su vista es borrosa.

“No puede leer, ni escribir y no reconoce los rostros de las personas”, afirmó la publicación, y agregó esta declaración del actor al que, recientemente, además, le descubrieron una parálisis facial del lado derecho y otro tumor, que no le van a tratar con cirugía, sino con quimioterapia:

“Es difícil acostumbrarte a que un día ves y al otro, de repente, ya no. Nadie nunca te prepara para perder la vista. Es duro darme cuenta que ya no soy totalmente independiente, y que son pocas las cosas que puedo hacer solo”.

A pesar de todo, el artista ha intentado continuar con su vida, tocando piano, cantando y con sus cursos de actuación y técnica vocal, porque considera que “con una enfermedad no se acaba el mundo”. “Si yo he podido, cualquiera puede, porque todos somos iguales y si nos aferramos a Dios, todo es posible”, puntualizó.