“Desconecté de una manera que no sé lo que me pasó. No entendí a dónde me fui, ni lo que pasó, ni el tiempo que estuve, ni dónde estuve. No entendí nada”, comienza contando Nacho Vidal en el video que grabó después de haber conocido en carne propia los supuestos beneficios del veneno del sapo Bufo Alvarius, al que llegó por uno de sus mejores amigos.

Nacho Vidal aceptó ir a probar el místico ritual a Ibiza, porque “estaba metido en una mierda muy grande de adicciones, y me dijeron que esto me salvaría”, menciona en la grabación.

Aunque luego de fumar una vez dijo sentirse bien y “curado”, el empresario lo hizo de nuevo para tratar de entender lo que había experimentado, seguramente ignorando los riesgos de la práctica, que pueden ir desde taquicardia y pérdida del conocimiento hasta la muerte.

“La segunda me hizo revolverme, me hizo morir. Hizo que mi alma se fuera de mi cuerpo completamente, y mi cuerpo explotara, no tenía límite. Mi cuerpo se convirtió en luz y yo era luz con la luz. Y formaba parte del suelo, del cielo, de las plantas, de la naturaleza, del universo. Yo era el universo, yo era el todo. Volví de ese viaje superfuerte. Cuando volví, me acuerdo que tuve un golpe de energía, que me levanté con una energía de que ‘wow, ¿dónde he estado? ¿Dónde he estado que no quería volver? ¿Qué era eso? ¿A dónde me fui?’”, se escucha en otro aparte de la grabación que circula en YouTube.

Nacho aseguró en ese entonces que el sapo le salvó la vida, pues llevaba tiempo sin ganas de vivir y la “única manera que tenía de conectarme con la felicidad era drogándome, bebiendo alcohol. Cuando no me drogaba o bebía alcohol me desconectaba y volvía otra vez a esa mierda de vida, depresión. Tengo hijos y ni siquiera eso me hacía feliz”.

Su experiencia, según él, tuvo una conexión con la divinidad: “De repente yo había visto a Dios. Yo tenía el Santo Grial y yo quería que todo el mundo viera el Santo Grial. Me volví muy ansioso con mis amigos: ‘Tío, tienes que ver esto. Tengo el Santo Grial, te va a salvar el culo, tienes que tomar esto’ […] Lo que pasa es que quieres que todo el mundo alrededor abra los ojos. La única manera en que puedo explicar esto es que he estado toda mi vida con los ojos cerrados y, de repente, he fumado un sapo y los he abierto”.

La mayor enseñanza que le dejó el ritual en el que se fuman o inhalan vapores del veneno del animal fue la conciencia del aquí y el ahora, muy parecido a lo que buscan actualmente quienes estudian de ‘mindfulness’, y la conexión con el planeta y la naturaleza.

Además, aseguró, aunque se desconoce si sigue viviendo así, que luego de su experiencia logró dejar la cocaína, el alcohol, el azúcar y apegos como el de la pareja, por ejemplo.

“Lo que he conseguido con el sapo es la paz. La paz del espíritu, y con ella viene la felicidad […] Recomiendo a todo el mundo que lo pruebe una vez en su vida y que intente volver a conectar con lo que realmente importa […] Cuando tomé el sapo me morí. Estuve muerto, viví muerte, por lo tanto, no le tengo ningún miedo a la muerte. Cuando venga la esperaré con mucho amor”, finaliza diciendo, como se puede ver en el video que aparece a continuación con la narración completa de su experiencia.