En la conversación, la famosa primero recordó las dificultades que tuvo durante todo el embarazo, entre otras, una amenaza de aborto a los dos meses, y enseguida sí relató, con detalles, el momento en que casi pierde la vida.

Problemas de azúcar, presión arterial y otros síntomas como dolores de cabeza intensos y subidas de tensión a lo largo de su estado de gestación, incluso, provocaron que su parto se adelantara: a la artista le tuvieron que hacer una cesárea en abril, a la semana 37, se lee en la revista.

Todo salió bien, la madre y la bebé estaban en buenas condiciones de salud por lo que las enviaron para la casa. No obstante, a los dos días de dar a luz, la actriz empezó a sentir un dolor de cabeza muy fuerte y terminó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Pensé que me había pegado un frío, como dicen las abuelas. Yo estaba superrelajada, porque como generalmente sufro de migraña, nunca me imaginé que fuera nada grave”, dijo la celebridad en el medio.

Pese a estar tranquila, se comunicó con su médico y le tomaron la tensión, que estaba “altísima”, por lo que la remitieron a una clínica a donde entró directo a sala de reanimación ya que tenía la frecuencia cardíaca muy baja y la presión muy alta.

“Empezaron a ponerme medicamentos, me chuzaron varias veces, me pasaron una sonda, los médicos tenían cara de preocupación y le ordenaba a las enfermeras jefes que me hicieran todo rápido; había mucho estrés por parte de ellos y yo no entendía lo que estaba pasando”, recordó en la publicación.

“Hipertensión arterial” y una “preeclampsia severa” fue el diagnóstico por el que después la trasladaron a la UCI.

Fue tan grave que me dijeron que estuve a punto de convulsionar y que casi no quedo viva para contar la historia. Cuando mi esposo entró a verme, ambos nos pusimos a llorar. Fue muy duro saber que la bebé estaba en la casa. Gracias a Dios, mi suegra estaba con ella”, puntualizó la actriz que, según afirmó en Vea, tampoco ha tenido una maternidad fácil.

Y es que hasta la lactancia se le complicó después de este problema de salud, pues por los medicamentos que le suministraron, se le disminuyó la producción de leche. “Yo lloro cada vez que lo hago, pero, por lo menos, ya no me sale sangre”, contó.

Esta y otras declaraciones sobre su embarazo y la experiencia de tener ya a su hija en brazos se pueden leer en la reciente edición impresa de Vea, con la entrevista completa a la recordada ‘Daniela Franco’.