O’Dwyer, que no tenía ninguna enfermedad preexistente y en buena forma física, tuvo que volver a vivir con sus padres porque sencillamente ya no podía hacer muchas cosas por sí solo, publica la cadena BBC.

El joven escocés empezó a sentirse mal el pasado 23 de marzo, mismo día en que comenzó la cuarentena en su país.

“Me sentía muy cansado, con náuseas, y hora tras hora aparecían nuevos síntomas: empecé a tener fiebre y luego surgieron más cosas… Por 10 días fue como si tuviera una gripe muy, muy fuerte. Nunca había estado así de enfermo. Desde el principio sospeché que probablemente era COVID-19”, relata O’Dwyer al medio británico.

Luego, comenzó a faltarle el aire y empezó a sentir fatiga y debilidad muscular, por lo que tuvo que llamar 2 veces a urgencias. Sin embargo, nunca estuvo hospitalizado y todo este largo proceso de recuperación lo ha pasado en casa, primero en la suya y luego en la de sus padres, detalla la BBC.

“Me quedaba descansando en la cama por seis u ocho horas al día y me costaba levantar cualquier cosa. Y soy un tipo de 28 años que hasta hace poco corría carreras… Tenía una botella de agua de un litro cerca de mí y me costaba levantarla. Así de débil estaba”, señala el joven a la misma cadena.

Después de 3 meses, el estado de salud O’Dwyer ha mejorado, pero todavía la falta de aire cada que vez que hace un esfuerzo. Los médicos le diagnosticaron fatiga crónica (también llamada encefalomielitis miálgica), consecuencia del coronavirus que ha afectando a muchos sobrevivientes, según la BBC.

El síndrome de fatiga crónica, según el medio inglés, es una condición debilitante de largo plazo, donde el agotamiento no mejora ni con el sueño ni con el descanso. Además, afecta al paciente en todos los aspectos de su vida cotidiana por los otros síntomas, como la falta de claridad mental y problemas con la memoria y el sueño.

“Es muy frustrante. He tenido tantas falsas esperanzas. Actualmente no puedo vivir de forma independiente ni trabajar. Cuando hablamos del COVID-19, hablamos entre vida y muerte, pero no se habla de la gente que se ve afectada mucho después”, finaliza Callum O’Dwyer en la BBC.