En la grabación se ve a Rosalina entrando a una habitación donde se encuentran sus crías que están inquietas, ladrando y haciendo mucho alboroto.  

La perra tiene que pasar por encima de algunos de sus cachorros para ingresar y acomodarse en el lugar.  

En ese instante, el animal hace un fuerte ladrido y todos los 7 cachorros dejan de ladrar, se calman y cada uno se queda en su lugar.

Algunos se demoran en acatar la orden, por lo que Rosalina tiene que emitir unos gruñidos para que los pequeños animales se comporten.

Finalmente, cuando las crías están acostadas en el piso, la perra empieza a lamerlos y les muestra su afecto.