De acuerdo con el diario The Mirror, cuando la mujer compró al pez tan solo medía unos 5 centímetros. Sin embargo, con el tiempo fue creciendo y la pecera donde estaba, que compartía con otros animales, le empezó a quedar pequeña.

Alexandria, que vive en Chicago, tuvo que separar a Gerald de sus compañeros luego de que devoró a algunos de sus compañeros. Incluso, ya lo ha tenido en 3 diferentes peceras, de las cuales uno de ellas le costó unos 1.300 dólares, indica el mismo medio.

Ahora Gerald mide más de 30 centímetros y para llamar la atención de la mujer, porque está o aburrido o con hambre, según ella, salta sobre el agua y coge el termómetro del acuario con el que golpea el vidrio para llamar su atención, finaliza el rotativo inglés.