Los pediatras le hicieron una radiografía al niño, que manifestaba “dolores estomacales paralizantes”, y de esa manera descubrieron que tenía unas bolas metálicas, informó Daily Mail.

Los médicos lo operaron y le extrajeron 61 bolas magnéticas del intestino. De acuerdo con el diario británico, esas piezas hacían parte de un popular juego llamado Buckyballs.

El doctor Xu Bo, quien trató al menor, aseguró que su paciente “no experimentó ningún efecto adverso hasta aproximadamente seis horas antes de ser ingresado al hospital”, recogió News.com.au.

El médico agregó, según el portal, que habría sido muy peligroso si el niño hubiera pasado más tiempo con las bolas metálicas en su estómago:

“Si no hubiera sido tratado a tiempo, estas bolas magnéticas podrían haber roto su intestino, causándole necrosis y shock, y poniendo su vida realmente en peligro”.

A continuación puedes ver una imagen de la radiografía que evidenció la presencia de las bolas magnéticas en el organismo del pequeño: