De acuerdo con el Daily Mail, en el año 2019, Trainer, de Merseyside (Inglaterra), recibió una orden de restricción que le prohibía reproducir, entre las 9 a.m. y las 10 p.m., “cualquier audio a un volumen por encima del nivel normal de conversación”, es decir superior a los 65 decibelios.

A pesar de haber sido encarcelado anteriormente por el mismo delito, cuando fue liberado de una corta estancia en prisión, el anciano siguió poniendo la música a todo volumen y por eso fue devuelto a la cárcel, indica el mismo medio.

Ahora, el ministerio de justicia del país británico confirmó que Ian Trainer falleció en la tarde del pasado lunes 23 de noviembre, sin especificar las causas, agrega Daily Mail.

Ese diario recuerda que en febrero de este año, un vecino del anciano, identificado como Thomas Michael Thompson, dijo ante jueces que había sufrido durante años “contaminación acústica” al escuchar la radio a todo volumen.

“Me gusta poner música a un nivel que disfruto”, le dijo Trainer a un policía en diciembre de 2019, después de que el uniformado llegara a su casa después de que Thompson llamara por una denuncia de ruido.

Incluso, según se supo, el octogenario tenía problemas con sus oídos y no podía utilizar audífonos porque tomaba esteroides por una afección médica.

A pesar de que algunos vecinos no estaban conformes con el ruido que causaba con su radio el anciano, la noticia de su muerte no cayó bien en Merseyside.

“Es absolutamente vergonzoso encarcelar a un pensionado por poner música alta porque es sordo, que bajen la cabeza avergonzados por esto. Seguramente deberían haberlo ayudado y no encarcelarlo”, dijo a Daily Mail Jeanette Buhagiar.

Qué pena. El pobre probablemente solo estaba reviviendo recuerdos. Hay criminales reales en las calles vagando libremente que deben ser capturados”, dijo otra mujer, lamentando la muerte de Trainer.