De acuerdo con la agencia Reuters, ese club tuvo que cerrar en el inicio del confinamiento obligatorio cuando la gobernadora de Oregon, Kate Brown, prohibió la congregación masiva de personas y el servicio interno de los bares y restaurantes para frenar la propagación del coronavirus.

De esta manera, los locales de comida solo podían ofrecer sus productos a domicilio o para recoger. Por ello, Shon Boulden, dueño del Lucky Devil Lounge, decidió que su cocina también iba a estar abierta para quienes decidieran pedir comida de su carta, indica la misma agencia.

Desesperado, porque las ventas no eran buenas, Boulden lanzó un tuit a manera de broma donde decía que enviaría a sus bailarinas a entregar la comida. Sin pensarlo, ese mensaje se viralizó y le dio pie para crear la estrategia con la que su negocio sobrevive al COVID-19, señala ese medio.

Desde entonces, el empresario ofrece dos servicios. El primero es un espectáculo de baile (con las voluptuosas bailarinas) en “barra”, en donde los vehículos que van a recoger comida disfrutan de sexis bailes; mientras el segundo es la entrega de la comida por otras bailarinas semidesnudas, la idea que lanzó en Twitter como broma, detalla Reuters.

Por cada uno de esos servicios cobra un extra de 30 dólares (alrededor de 120.000 pesos colombianos), además de lo que cada cliente pida de la carta. Los precios de los alimentos los mantuvo igual.

“La respuesta ha sido increíble”, dijo sorprendido Shon Boulden a la agencia estadounidense y agrega que desde entonces, su club de ‘striptease’ ha llevado una gran cantidad de clientes, tanto así que un grupo de mujeres hizo un viaje de 280 kilómetros para ver el espectáculo.

Sin embargo, explicó el empresario, el club está generando solo una sexta parte de sus ingresos previos a la pandemia, aunque agradece que está sobreviviendo a esta sin haber echado a ningún empleado, finaliza Reuters.