Para determinarlo, el investigador tomó grupos de 30 participantes que debían oprimir un botón cada vez que apareciera en pantalla la letra F, pero abstenerse de hacerlo cada vez que apareciera la letra E.

Al mismo tiempo registraron sus ondas cerebrales con un electroencefalograma; en particular, estaban interesados en 2: una llamada ‘negatividad asociada al error (ERN, por su sigla en inglés) y ‘positividad asociada al error’ (Pe, por su sigla en inglés).

Cuando se comete un error esos 2 tipos de onda se incrementan.

“A un grupo, que se le administraron 1.000 miligramos de acetaminofén –el equivalente de una dosis normal máxima- mostró Pe más pequeñas cuando cometían errores que aquellos que no habían recibido la dosis, sugiriendo que el acetaminofén inhibe el conocimiento consciente del error”, dice el portal ‘Science Daily’.

El investigador detectó, así mismo, que los que consumieron acetaminofén cometieron más errores de los que debían cuando tenían que oprimir el botón, lo que lo llevó a plantearse si la droga está provocando el efecto de hacerlos distraídos.

Parece que el acetaminofén hace difícil reconocer un error, lo que puede tener implicaciones para el control cognitivo de la vida diaria”,

dijo el investigador, citado por el mismo portal.

Lo único que es claro es que no sabemos cómo afecta el acetaminofén el cerebro”,

agregó.