El discurso lo dio Muñoz en medio de una misa que celebró el domingo pasado en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en la capital santandereana, y entre lo que dijo, Noticias Caracol rescató el hecho de que el religioso defiende la protesta social y rechaza a quienes la quieren criminalizar.

“Hay gente que siempre quiere criminalizar cualquier protesta, y al que protesta lo acusan de ser comunista. A mí me dicen que soy amigo de las Farc, amigo de no sé quién. No creo en ningún grupo guerrillero”, expresó el sacerdote.

Muñoz también se mostró en contra de esos grupos que usan capuchas para vandalizar el comercio y atacar a la Policía, y dijo que considera justos los reclamos sociales porque lo que se necesita en el país es una mayor inversión en el sector agrario.

“El campo colombiano necesita batallones de maestros, batallones que construyan casas y buenas carreteras, batallones de jueces de paz que distribuyan tierras a los campesinos y les entreguen las escrituras correspondientes y bien registradas, el campo colombiano necesita batallones de técnicos agrícolas, de médicos y enfermeros”, puntualizó Muñoz.

Blu Radio también recogió otros apartes del discurso del sacerdote, principalmente en donde critica a los gobernantes ya que, a su juicio, “han sido sordos” frente a los reclamos ciudadanos y las necesidades por las que atraviesa el país.

“Si llegamos en Colombia a una revolución bien grave y destructora, o a una dictadura inhumana y sanguinaria, ¿de quién será la culpa? No será ni de Castro ni de Chávez, que hace tiempo murieron y ni siquiera trabajan como espantos. Echarles la culpa a ellos es querer evadir nuestras responsabilidades”, aseguró el sacerdote.

Muñoz también expresó que la responsabilidad “de las desgracias actuales y de las que puedan llegar, es culpa de nosotros, que a veces votamos como en concursos de belleza: por mamacitas y papacitos, o nos dejamos comprar por un tamal, una cerveza y una tejas […] o porque no nos gusta votar y dejamos que otros elijan por nosotros”.

Al final, dedicó unas palabras al Gobierno y en oposición al proyecto minero de la multinacional Minesa, que planea extraer oro en inmediaciones al páramo de Santurbán. Además, dicen, sacó una cacerola en plena misa.

El mensaje del sacerdote fue tan contundente que una mayoría de feligreses lo aplaudieron en la misa, aunque Caracol también entrevistó a varias personas cuyas opiniones están dividas entre quienes lo respaldan y quienes lo critican por usar la homilía para hablar de temas políticos y sociales.

Eso sí, Muñoz se defendió en el noticiero, y dijo: “La palabra de Dios tiene que tocar la realidad, si no la toca, esa alienación es opio”.

Caracol consultó al filósofo Andrés Delgado, de la Universidad Manuela Beltrán, que dijo que aunque la política siempre ha estado ligada a la Iglesia, los mensajes de tono progresista escandalizan a esas “personas que son un poco más conservadoras”.