Tras el anuncio del retiro del magistrado José Luis Barceló de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), la también mayor del Ejército es quien asumirá las investigaciones contra el congresista.

Sin embargo, el columnista de la revista Semana sostiene que al postularse para la Sala de Instrucción del alto tribunal, en su hoja de vida oficial no incluyó el que sería un impedimento crucial para encargarse de este expediente.

Al responderle un derecho de petición a Coronell, la misma Lombana reconoce “haber conocido al doctor Granados en la Fiscalía General de la Nación en el año de 1995 y haberlo acompañado por tres meses aproximadamente en el año de 1997 en la oficina que junto con otros abogados estaba emprendiendo”.

Sin embargo, llaman la atención las razones que dio para explicarse, pues asegura que no le habían dado certificación alguna de esa experiencia laboral “al momento de su postulación a la Corte Suprema de Justicia por primera vez, en el año 2015”.

“Ninguna certificación me fue expedida ya que, según información telefónica que me proporcionó quien en esa época atendió mi llamada, y cuyo nombre desconozco, me manifestó que en sus archivos no reposaba ningún registro de mi paso por ese lugar”

El columnista subraya que para la magistrada “resultó más importante la formalidad de la certificación que el hecho innegable de que había trabajado para el defensor de quien sería sujeto de investigación de la sala que ella integraría”.

Asimismo se pregunta si el alto tribunal la habría elegido conociendo este antecedente, que, según él, podría verse incluso como un “engaño a sus electores”.

Granados es justamente el apoderado del también expresidente ante la Corte Suprema. Es allí donde últimamente se han movido mucho los procesos por presunta manipulación de testigos que apuntaban al senador Iván Cepeda, los cuales pasaron a señalar a Uribe Vélez tras la absolución del parlamentario del Polo Democrático.