De acuerdo con Los Angeles Times, la pequeña Terri, de 11 años de edad, fue hallada a varios kilómetros de distancia de su vecindario de Torrance, estado de California (EE. UU.) en una desolada playa rocosa en Oxnar, con signos de abuso sexual y estrangulada.

La familia de la niña nunca supo quién fue el responsable de tan cruel crimen, hasta ahora, cuando hace un par de semanas el hermano de Terri, Randy Hollis, llegó a su casa y se encontró a varios oficiales de policía, los cuales le dijeron que habían identificado a un sospechoso, explica el mismo medio.

Eso realmente me sorprendió después de todo este tiempo. Trajo muchos recuerdos difíciles”, dijo Randy, que tenía 16 años cuando su hermana fue asesinada, al rotativo estadounidense.

Él y su hermana Tammy, los dos únicos que quedan de una familia de seis, escucharon el pasado miércoles las conclusiones del increíble descubrimiento.

Los agentes explicaron que habían encontrado una relación entre una muestra recolectada del cadáver de la niña en 1972 y material genético de un pariente del sospechoso, aportado a una base de datos genealógica, detalla Los Angeles Times.

Los análisis apuntaron a Jake Edward Brown, arrestado en 1973 y 1974 por delitos vinculados con drogas, robos y dos violaciones, y quien murió en 2003 en el estado de Arizona.

Las autoridades de California, para corroborar la información, exhumaron el cuerpo de Brown para comparar su ADN con el de la muestra tomada en la escena del crimen y así se confirmó que sí se trataba del asesino de Terri Lynn Hollis, finaliza ese diario.