Su nombre es Luciana Lira y vive en Connecticut, Estados Unidos. Allí, dedica su día a dar clases virtuales a sus alumnos, ayuda a ocho de las familias de ellos con alimentos y hasta el pago de alquiler de sus lugares de residencia, y ahora tiene en casa un bebé de una madre que casi ni conoce, según se lee en la historia publicada por The Washington Post.

Todo comenzó con una llamada que le hizo Zully, una mujer que llegó hace poco a Estados Unidos desde Guatemala y estaba en el hospital preparándose para una cesárea para darle la bienvenida a su segundo hijo. 

Zully tenía COVID-19 y le preocupaba dejar en casa a su esposo y su hijo Junior, que debían también ser testeados para coronavirus. 

Ante la preocupación de la madre, la profesora llamó a Marvin, el papá de su estudiante y le dijo: “Sé que no me conoce, y yo no lo conozco, pero si quiere, yo puedo encargarme del bebé mientras ustedes son testeados. Luego, pueden venir y recuperar su hijo”.

El hombre decidió confiar en la maestra, ella compró silla para el carro, pañales y leche y se  llevó al pequeño Neysel para su hogar, en donde vive con su hijo de 11 años.

“Estoy agotada, pero vale la pena […] Lo que más quisiera es que Zully pudiera sostener a su hijo en sus brazos para el Día de la Madre, pero como es probable que no sea posible, estoy feliz de hacer lo que puedo”, dijo la generosa maestra, que desde que se conoció su historia ha recibido ofertas de ayuda de diferentes miembros de su comunidad.

Y como si esto fuera poco, Luciana también comenzó una campaña para ayudar a Zully y Marvin, que perdieron sus trabajos en restaurantes. Su iniciativa ya ha recaudado más de 26.000 dólares.