En entrevista con La F.M., la joven aclaró que no vio un peso por su participación en la edición en la que es protagonista, y que incluso fue idea suya la de desnudarse completamente.

“No me pagaron nada. No pedí nada”, dijo enfáticamente Aída Victoria, al tiempo que señaló que lo único que sí le cubrieron fueron los gastos de tiquetes aéreos, hotel y viáticos para su estadía en Bogotá mientras hacía la sugestiva sesión de fotos, pues no iba a ganar, pero tampoco a perder dinero.

La llamada para hacer parte de SoHo la recibió la joven de 20 años directamente de Felipe López, dueño de Semana, quien le mostró su interés de tenerla en sus páginas.

“Me dice, ‘es en la portada’ […] Pero tranquila, puedes hacer algo en ropa interior, o de repente en toples, pero no te tienes que desnudar’. Y le dije, ‘No, no, no. Yo quiero desnudarme”, agregó Merlano para dejar claro que fue ella quien propuso hacer las fotos de esa manera.

“A mi Soho me buscó para la portada, pero quien decidió, y más bien, quien propuso desnudarse fui yo […] Usualmente la gente espera que le hagan una propuesta multimillonaria para acceder a desnudarse. Yo no me desnudé por generar un efecto externo, sino por a través de una cosa externa, generar un efecto interno en mí, y era sentirme liberada”.

Para Aída Victoria, desnudarse fue una catarsis: “A mí no me adhirieron ninguna etiqueta. Yo no me sentí identificada con muchas de las mentiras que salieron a decir, y yo me sentí desnuda. Y a mí me pareció un acto de catarsis decir ‘¿Sabes algo?, si así me sentí, pues lo voy a materializar”.

Sin embargo, y sin pelos en la lengua, Aída Victoria le dijo a La F.M. que aunque no ha visto beneficios económicos aún, sí piensa capitalizar todo lo que ha vivido desde que su mamá se fugó de la cárcel, pues en algún momento piensa montar empresa y la publicidad que está teniendo seguro le va a servir para cualquier negocio que emprenda.