El ejemplo particular salió de un estudio en Australia, en 2002. La economista Julie Smith señaló que después de analizar las políticas de ese país, que no soportan el valor de amantar, concluyó que el que las madres australianas no amamantaran le costó al Estado alrededor de 100 millones de dólares al año, contextualizó la BBC.

“Hay cuatro enfermedades infecciosas por las que son más propensos a ser hospitalizados los niños que no reciben leche materna”, argumentó la investigadora al medio.

Además del aumento en los gastos de salud pediátrica, Smith encontró que los costos de la salud materna también aumentaron. Por ejemplo, el mismo estudio advirtió que, en Estados Unidos, esta problemática le cuesta a ese país 17.000 millones de dólares al año.

“Lo sorprendente de ese estudio es que la mayor parte de ese gasto se debió al alto costo de tratar a las madres que tenían cáncer de mama evitable”, dijo la economista a la BBC.

Los resultados de la investigación fueron recientemente tomados en cuenta por varios premios Nobel de Economía, quienes recomendaron seguir el ejemplo de Noruega, único país que sí implementó estos ítems en su economía, lo que produjo mejor dinamismo a su presupuesto, añadió el medio.

Finalmente, la experta concluyó que, al igual que como se hace el cálculo del costo de la sangre en un país por las donaciones y se incluyen en el Producto Interno Bruto (PIB), los gobiernos deben adoptar la misma metodología con la leche materna.

Según Smith, otro estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que, en todo el mundo, se pierden casi 300.000 millones de dólares de productividad al año debido a una lactancia insuficiente.

En Colombia, el Ministerio de Salud recomendó a las mujeres amamantar a sus bebés desde el inicio de su nacimiento, pues solamente 56 de cada 100 niños cuentan con ese privilegio natural desde su primera hora de nacidos. Sin embargo, el país no maneja las cifras recomendadas por los expertos en sus planes de gobierno a lo largo de la historia.