Todo sucedió en una piscina de niños en Turquía. El cabello de la pequeña Sofía, de 10 años, quedó atrapado en un ducto. Bajo el agua permaneció varios minutos que se hicieron una eternidad. Ni dos personas lograron sacarla de esta rejilla, solo hasta cuando un empleado del hotel le cortó el cabello con unas tijeras.

Sofy, como es recordada, fue valiente. Aguerrida. Resistió 8 días, hasta que se marchó el 26 de Julio de 2015, dejando su vida y dándosela a 4 niños de Israel, al recibir sus órganos: corazón, pulmones, hígado y riñones.  

Victor y Jackeline, sus padres, habían programado un viaje que, sin saberlo, transformaría sus vidas. Viajaron al Líbano a conocer, junto con Sofía y Martin, su otro hijo, de parte de la familia de su papá.

Fueron días maravillosos donde quedaron recuerdos de reencuentros, de primeras experiencias y, también, de lo que cambiaría sus vidas eternamente. Se dice que lo más difícil para una madre es ver morir a su hijo, y más, si es tan pequeño, tan dócil.

Llevan 4 años tratando de remendar sus corazones. Nunca lo harán. Lo saben. Pero sobreviven día a día al unirse como familia. Han estado ahí para amarse, para entenderse en los recuerdos que llegan a revolver las ideas; para animarse cuando uno lo necesita; para mirar al cielo y anhelar encontrar un ángel pintado en las nubes, estando completamente seguros de que es ella, su Sofy.

Sofía El Khoury y Carolina Soto
Sofía El Khoury y Carolina Soto / Cortesía de Jackeline Cepeda

Han pasado por días oscuros donde respirar resulta hasta contaminante y maratónico. Han tenido crisis existenciales donde la luz que entra por las rendijas de las puertas es suficiente para creer que hay exceso de rayos solares.

Pero ahí, con su creencia en Dios y la unión familiar, todo lo han superado. Por ellos y, en especial, por Sofy y que esperan verla algún día de nuevo y tener, por fin, esa última ficha del rompecabezas que falta para completar ese gran corazón.

En entrevista con Victor y Jackeline, ellos respondieron:

¿Cómo recuerdan hoy el accidente?

Estábamos buscando un lugar en la mitad de las vacaciones para llevarlos a ellos donde tuvieran juegos y piscinas. Desayunamos, jugaron, se metieron a la piscina y, de, pronto, sucedió lo inesperado. Fueron momentos de verdadera angustia, donde empiezas a imaginarte de todo; lágrimas, gritos, desesperación y, sobre todo, impotencia.  Pensamos que no debimos haber ido. Aunque para Sofy fue un viaje maravilloso, para nosotros fue el peor de la vida.

¿Cómo se viven 4 años sin un hijo?

Han sido duros y difíciles sin ella a nuestro lado. Pensar en lo que hubiera podido ser y ahora ya no, cuesta. Hemos vivido este tiempo paso a paso, con mucha fuerza de voluntad, pensando que ella quiere lo mejor para nosotros; viviendo en su honor y pensando que la vida continúa a pesar de todo. Acostumbrándonos a vivir sin su presencia física, pero sintiéndola presente en todo momento.

¿Qué ha sido lo más difícil de perder a Sofía?

Todo. Ha dejado un vacío inmenso. Era nuestra niña, la princesita. Pensar que no la vamos a volver a ver físicamente por el resto de nuestras vidas es el vacío más grande que sentimos día a día. Es ver crecer a todos los demás niños y niñas sin ella. Es ver cómo los demás padres disfrutan las etapas de sus hijos. Es un vacío y un dolor indescriptible.

¿Cuál ha sido la clave para seguir con la vida?

Llenarnos de Dios, de mucha fuerza y unirnos como familia. Mis hijos son todo y creemos que por ellos seguimos aquí. Con la ayuda de Dios y de nuestra Sofy hemos llegado a donde estamos hoy. Hoy somos más fuertes y continuamos paso a paso con nuestras vidas. Otro factor clave es la Esperanza del Reencuentro. Creo que es la mayor motivación. Estamos convencidos de que así será. Cuando llegue el momento, nos volveremos a encontrar.

Sofía El Khoury Cepeda
Sofía El Khoury Cepeda, hermana de Carolina Soto / Cortesía de la mamá Jackeline Cepeda

¿Qué conservan aún de Sofía?

Todo su amor. Su sonrisa, su felicidad permanente, su amor por los niños y por los animales, su sentido del humor, su buena energía. Y de objetos materiales: sus últimos cuadernos de cuarto de primaria, dos camiseticas que le encantaban, un saquito, unas gafas, un sombrerito y una muñequita que era la que más amaba, que por cierto ella la escogió porque se parece a ella.

¿Cómo se la imaginan si estuviera acá?

Perfecta, físicamente radiante, divina en su forma de ser, muy especial y cariñosa. Atlética, rebelde y espiritualmente tierna, cariñosa, viva y solidaria. Enloquecida con sus sobrinos.

Familia El Khoury Cepeda Soto
Familia El Khoury Cepeda y Carolina Soto / Cortesía de Jackeline Cepeda

¿Cuál ha sido la etapa más difícil del duelo?

Todas; pero la más difícil en tiempo es la de aceptar y soltar, más cuando sucede intempestivamente, sin anestesia y no hay tiempo de preparación. Pero seguimos trabajando en eso todos los días. Eso sí, sin olvidarnos jamás de ella.

 ¿Han sentido encuentros con Sofía?

Muchas veces vemos señales que identificamos que es ella. Por ejemplo: nos encontramos mucho con su fecha de nacimiento 8:23. Siempre sentimos que está a nuestro lado. También la sentimos a través de la brisa. Nos acaricia permanentemente. Se hace sentir desde el día que íbamos en el carro fúnebre rumbo al cementerio, cuando de repente delante de nosotros se formó un remolino de viento y hojas que nos obligó casi a detenernos por completo. Sabíamos que era ella.

Sofía El Khoury Cepeda
Sofía El Khoury Cepeda / Cortesía de Jackeline Cepeda

Es normal que en este tipo de situaciones la pareja tenga crisis matrimoniales ¿Fue el caso de ustedes?

Nunca. Nos unimos mucho, aunque fueron momentos duros estuvimos siempre ahí dándonos fuerzas para seguir adelante. Además, el hecho de estar convencidos que la causa había sido ajena a nosotros, sino por errores de terceras personas, ayudaron a no enfrascarnos en culpas y responsabilidades.

¿Qué han significado sus nietos para este duelo?

Han sido una bendición de Dios. Son todo el amor del mundo. Nos trajeron felicidad en el momento que lo necesitábamos. Violetta ha sido un pedacito de amor y dulzura. Y Valentino es  una nobleza. Los amamos. Damos gracias a Dios todos los días por haberlos enviado a alegrar nuestras vidas. Martin, nuestro hijo, también es nuestro Mayor motor y motivación. Él merece un capítulo aparte. Ha sido muy fuerte. Haber pasado por un episodio demasiado duro y afortunadamente va por buen camino. No es fácil perder a un hermano, más cuando este es tu referente, tu guía.

¿Retrocedieran el tiempo?

Sí. Retroceder el tiempo para poder cambiar el destino, para tener con nosotros a nuestra Sofy. Pero somos convencidos de que esto tenía que pasar, no nos quedamos en lo que pudo haber sido. Así pasó y así sobreviviremos, porque las cosas que nos pasan siempre traen un para qué. Todo nos deja una enseñanza.

Y sí. Se ven una familia que todo lo lucha. Que lloran, sufren, pero que todo lo pueden. Lo engrandecen, aún en días tormentosos. Por amor, por honor y por seguir viviendo en ese castillo de hogar que tenían. Hoy, aman más, perdonan más. Son más sensibles. Ayudan a quien lo necesita. Valoran más sus vidas y comprenden, también, que en un segundo todo puede cambiar.

Familia El Khoury Cepeda
Victor, Martin y Jackeline / Cortesía de Jackeline Cepeda

Si estuvieras acá Sofy:

Jackeline, Mamá de Sofía:

“Le diría cuánto la amo. Se lo repetiría una y otra vez. La abrazaría. La besaría. Le enseñaría tantas cosas que no pudo llegar a saber.

Victor, Papá de Sofía: “Le diría que la amo cada día más. Que me duele su ausencia, que es la luz de mi vida, que me perdone por no haber podido hacer más. Que viviré en su honor. Que me gustaría abrazarla duro y no soltarla jamás. Que me hacen falta sus besos, sus caricias, sus cosquillas.

Carolina, hermana de Sofia: “Sofy, aunque pasen los años cada día te extraño más. Todos los días haces parte de mis pensamientos. Tu alegría, tu inocencia y esos ojos únicos los tengo intactos en mi mente. Te amo y sé que volveré a verte.

Martín, hermano de Sofía: “Sofy quiero decirte que te extraño mucho. También para todos los paseos me haces falta, igual en la casa. Así sea para pelear, pero te extraño. Te amo muchísimo y espero que estés pasándola súper con Dios, con Johana (su nana) mi abuelo y todos los de arriba. Te amo.

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