Todo comenzó este fin de semana, cuando Dávila comentó una agresión contra Petro y su candidato a la gobernación del Magdalena, Carlos Caicedo, en Ciénaga, un municipio de ese mismo departamento. Dijo simplemente que “los recibieron con huevos”.

Petro intentó ‘corregir’ la apreciación de Dávila, y le escribió: “Sé el daño que quisieran hacer tus palabras, pero la noticia no es así, en medio de una caluroso recibimiento, un grupo pagado por el clan Cotes aliado al clan Gnecco trato [sic] violentamente de sabotear la manifestación de Colombia Humana”.

Vicky Dávila y Gustavo Petro

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Después se comenzó a mover el ‘hashtag’ #VickyNueraParaca, que Dávila atribuyó de inmediato “a los petristas”. “Es muy peligroso. Me pone en riesgo, en este país tan polarizado. […] Es una forma de amedrentar, de amenazar, de callarme. Espero que Gustavo Petro no esté de acuerdo con esto”, escribió en Twitter.

También le pidió a Petro que se pronunciara públicamente y atribuyó esa etiqueta a los “seguidores” del senador. “¿Usted está detrás de esto, está de acuerdo con esto, que nos pone en peligro a mi familia y a mí?”, le preguntó la periodista.

En un primer momento, Petro respondió que el ‘hashtag’ con el que estaban atacando a la periodista “no es de progresistas. Nadie debe ser macartizado. El debate es sobre argumentos no sobre personas”.

Pero este lunes el senador dio más razones para negar el señalamiento de Dávila, y aseguró que estaba conociendo a su primera nieta.

La hija del político de izquierda, Andrea Petro, se sumó a la respuesta y también se dirigió a Dávila, más o menos en los mismos términos que su padre.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.