Rueda primero hace en su columna una sucinta caracterización del Eln que, según ella, “se ha fortalecido militar, económica y territorialmente en las zonas abandonadas por las Farc”.

“Su ‘modus operandi’ es de gran cobardía, pero sofisticado. Tiene algo más de 2.000 hombres en armas y más de 4.000 milicianos urbanos con gran capacidad de daño y fuertemente compartimentados. Más de cuatro miembros no se conocen entre sí”, escribe Rueda, y advierte que la estructura de esa guerrilla “es muy poderosa por la protección que le brinda Venezuela, que les permite manejar el contrabando de ganado, de peces y, desde luego, las rutas del narcotráfico”.

Si bien la estructura es poderosa, para Rueda el mando está resquebrajado, “y ello hace más difícil sintonizarlos”. A esto le suma el hecho de que Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias ‘Pablito’, se “ha empoderado dramáticamente y va en camino de convertirse en su líder máximo, ante la debilidad de otros ya ancianos miembros del Coce”.

Esa debilidad, dice ella citando fuentes de inteligencia, tiene que ver, entre otras cosas, con que cabecillas como Antonio García, “también refugiado en Venezuela […] está enfermo de cáncer”, y alias ‘Gabino’, “refugiado en Cuba […] afectado por una fuerte depresión y […] llora mucho”.

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“Alias Pablito maneja las estructuras que operan en el frente oriental y en el bloque occidental. Nada de raro tendría que este sangriento atentado tenga como autor intelectual a Pablito y que no todo el resto del Coce conociera sus planes”, añade Rueda, y plantea otro escenario desalentador: “El poder de ‘Pablito’ ha producido el fenómeno de que prácticamente haya dos Eln: el que vive en Venezuela y el que vive en Colombia”.

“Los de allá actúan como paramilitares; los de acá, como guerrilleros. Negociar un proceso de diálogo con una guerrilla residenciada en dos países es casi imposible a la luz del derecho interno y del DIH […]. Y para ese combate se requieren mayor vigor militar e inteligencia”, remata.

Mauricio Vargas, en el mismo medio, resalta la paradoja que resultó para el Eln la paz negociada con las Farc: si bien estuvo a punto de desparecer al menos en dos oportunidades, “el acuerdo con las Farc le significó al Eln una inigualable oportunidad de reemplazar los frentes ‘farianos’ en varias regiones”.

Y también se refiere a la decadente y enferma cúpula de la guerrilla inspirada en el castrismo cubano y a la distancia con alias ‘Pablito’: “Los viejos líderes ‘elenos’, con escasa influencia sobre los frentes armados más activos, quedaron representados en la mesa instalada en Quito en febrero del 2017, pero no así quienes siguen las órdenes de […] ‘Pablito’, el sanguinario capo del Eln que manda sobre las áreas petroleras de Arauca y en la zona cocalera del Catatumbo, cerca de la frontera con Venezuela, país donde él y sus compinches encuentran refugio cada vez que lo necesitan”.

“‘Pablito’ nunca le comió cuento a la mesa de Quito, pero aprovechó el cese del fuego bilateral firmado, con tanta premura como ingenuidad, por el gobierno Santos con la delegación del Eln, en septiembre del 2017. Mientras la Fuerza Pública nada hacía, ‘Pablito’ y sus secuaces consolidaron su poder en las zonas mencionadas y extendieron sus tentáculos criminales a regiones de Antioquia, Chocó, Cauca y Nariño, donde asumieron los negocios ilícitos dejados por las Farc”, agrega Vergas.

León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, hace una proyección más apocalíptica en una entrevista a El Nuevo Siglo, al sostener que el Eln seguirá en lo que está haciendo: “Estar en las regiones, dar pequeños golpes a la Fuerza Pública, sabotear la economía, secuestrar y de vez en cuando producir estas acciones urbanas”.

Eso, según Valencia, lo seguirá haciendo “hasta tanto encuentre una manera de dar un salto, y eso lo pueden dar si se acogen a Venezuela, porque si hay intervención militar en Venezuela de algún país, eso pondría al Eln en una condición distinta: ahí sí el gobierno venezolano no tendría ningún recato para entregar armas con la finalidad de reforzar la pelea, y ahí sí crecería más el Eln”.