El pastor William Lawson, uno de los líderes más representativos de la población afrodescendiente en el país norteamericano, aprovechó el sepelio del exguardia de seguridad para cuestionar a Trump y su mandato.

“Cambiaremos el mundo, pero Lo primero que tenemos que hacer ahora es limpiar la Casa Blanca”, manifestó Lawson durante su sermón en el funeral de George Floyd, que se llevó a cabo este martes en Houston, Texas.

El religioso, adicionalmente, invitó a toda la comunidad, principalmente a la afroamericana, a que no reelijan al presidente estadunidense en las próximas elecciones. “Esto significa que tenemos que ir a votar todos en masa”, enfatizó.

Al Sharpton, reverendo afrodescendiente y activista por los derechos civiles, también acusó al mandatario durante su discurso de indiferencia y apatía frente a la muerte de Floyd, a manos de la policía de Mineápolis.

“Hasta que se sepa que el precio de la vida de un negro es el mismo que la de un blanco, no vamos a volver a vivir estas situaciones una y otra vez. La maldad en las altas esferas no tiene límites”, afirmó Sharpton.

Este miércoles, por su parte, Philonise Floyd (hermano de George) le pidió al comité judicial de la Cámara de Representantes que ponga fin al sufrimiento de la comunidad negra en Estados Unidos  y apruebe una reforma policial.

Estas declaraciones se dan cinco meses antes de que se realicen las elecciones presidenciales en el país norteamericano, en las que Donald Trump, que busca su segundo mandato, se enfrentará a Joe Biden, candidato demócrata y exformula vicepresidencial de Barack Obama.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.