La Puerta Falsa es un restaurante y salón de onces que fue fundado en 1816 y se convirtió en un lugar muy querido por los bogotanos y turistas.

Sin embargo, la crisis obligó a su dueño y administrador Carlos Sabogal a cerrar el establecimiento porque, como él lo dice, no tiene como pagar a los salarios de los empleados o aguantar las cargas económicas del negocio.

Sabogal se contactó con Pulzo y enfatizó en que el cierre es temporal y, pese a que no se sabe cuánto tiempo durará, se trata de un negocio que es parte del legado del país y no se puede dar fin 204 años de tradición.

En una entrevista con la revista Semana, el hombre de 84 años explicó que la nómina costaba 19 millones de pesos mensuales, un gasto se dividía en 14 empleados que valoraban su trabajo por el prestigio y también por las propinas.

Luego del anuncio del simulacro de cuarentena, en el establecimiento se tomaron las medidas correspondientes y se les aseguró a los empleados que recibirán su pago sin ninguna novedad o descuento. Sin embargo, tuvieron que despedirlos con el pago del mes de mayo y la liquidación correspondiente porque ni los ahorros alcanzaron.

“Nunca habíamos despedido a nadie por razones que no fueran de peso como un robo, por ejemplo. Cuando el local se incendió en 2012 paramos cuatro meses, pero los pusimos a trabajar en la reparación del local. Esta vez no pudimos hacer lo mismo”, dijo Carlos Sabogal a mismo medio.

El emblemático restaurante bogotano La Puerta Falsa consideró hacer domicilios para dar la pelea, pero desistió por varias razones. Primero, porque no es un campo que manejen y el servicio que prestaban se especializaba en la experiencia a la mesa y vivir el lugar, según explicó Semana.

Otro de los motivos fue que no se podía garantizar que el pedido llegara con la misma calidad que se ofrece en el restaurante y eso es un punto clave de su éxito. 

Por último, argumentó que con este método el restaurante podría tener más pérdidas y lo expuso con un ejemplo:

“Si yo compro 10 tamales y solo vendo uno en domicilio, al siguiente día voy a tratar de vender los nueve restantes, pero ya no van a estar frescos. El problema es que no los puedo botar a la basura porque no tengo dinero”, agregó en la entrevista

Han sido siete generaciones de una familia que guarda la receta de muchos alimentos que son famosos en toda Bogotá, incluyendo los tamales de los que los capitalinos siempre hablan, el chocolate más santafereño, la característica changua y los dulces tradicionales del país, describió El Tiempo. 

Sin embargo, insistió, en que está viva la posibilidad de que se puedan volver a probar estas delicias, pues en la entrevista Sabogal dijo que La Puerta Falsa va a volver a sus inicios en 1800, cuando su restaurante se caracterizó por vender cosas para las onces o el desayuno.

Por ahora, explicó que se dedicarán a vender dulces y golosinas a la gente, para llevar, porque no cree que las personas vuelvan muy pronto a los restaurantes por la emergencia sanitaria.

Esta crisis no solamente afectó a este establecimiento; el propietario del prestigioso restaurante Harry Sasson aseguró preocupado que con el servicio de domicilios no alcanza a ganar ni el 20 % de los ingresos habituales que se recogen en su negocio.

Incluso, recientemente el periodista Ronny Suárez contó en su cuenta de Twitter la historia de cómo había lanzado su restaurante con mucho esfuerzo y dedicación. No obstante, después de más de 7 años tendría que cerrarlo debido a que los gastos fijos son muy altos y el servicio a domicilio no da lo suficiente para cubrirlos. 

Nota: la versión inicial de este artículo fue modificada para dar claridad en que el cierre del restaurante es temporal y solo se debe a la crisis económica generada por el coronavirus en la capital.