Militares me están escoltando al vuelo hacia París. Estoy siendo deportada sin causa“, escribió este jueves en Twitter Annika Rothstein, quien ya ha cubierto en el terreno la crisis de Venezuela.

Al llegar a Caracas, fue abordada por cuatro militares e interrogada en el mostrador de la aerolínea, dijo Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).

“Es un hecho recurrente, no dan explicaciones. Asumo que es porque Annika no tenía visa de trabajo, pero el requisito de la visa no puede ser un mecanismo para deportar”, señaló Ruiz.

Sin mencionar a Rothstein, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, reiteró en Twitter que “bien saben los periodistas del mundo entero que (…) para ejercer legalmente en Venezuela deben acreditarse previamente” en los consulados en el exterior.

Contamos con más de 50 corresponsalías extranjeras cuyo personal se ha acreditado debidamente”, destacó el ministro.

En uno de varios tuits que escribió desde el aeropuerto, la periodista sueca aseguró que su intención era pasar la Semana Santa en Venezuela, aunque Ruiz confirmó que en Maiquetía la esperaba su equipo de trabajo.

Rothstein se dio a conocer el pasado 27 de febrero cuando denunció ante el Parlamento de mayoría opositora una agresión de presuntos “colectivos”, grupos oficialistas considerados por los adversarios del gobierno como “paramilitares y terroristas”.

Según la reportera, el caso se produjo el 23 de febrero cuando se dirigía a cubrir el fallido ingreso de donaciones de Estados Unidos gestionadas por el opositor Juan Guaidó.

Rothstein aseguró que la golpearon en el rostro y le apuntaron con un arma en la cabeza, acusándola de “destruir Venezuela”.

“Mis reportes han sido transparentes y justos… Deportarme es un acto de agresión, mientras que no busco más que comprensión y si el objetivo es mostrar al mundo la verdad, ¿por qué elegirías el silencio sobre el diálogo? ¿Por qué cerrar la puerta en lugar de abrirla? “, se defendió este jueves.