"La trampa de creer": revelan qué pasó (realmente) con los restaurantes de Don Jediondo
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Visitar sitioMall & Retail hizo un repaso sobre los 9 principales errores que llevaron a la caída de Don Jediondo Sopitas y Parrilla. Se acaba la empresa.
Esta semana, la industria del retail colombiano estuvo marcado por una noticia que dejó con sorpresa a consumidores y analistas: la Superintendencia de Sociedades ordenó la liquidación de Don Jediondo Sopitas y Parrilla S.A.S., la cadena de comida criolla fundada por el humorista Pedro González, conocido popularmente como Don Jediondo.
Con más de 15 años en el mercado y un posicionamiento fuerte en centros comerciales, la compañía no logró superar un cúmulo de errores estratégicos, financieros y administrativos que terminaron por llevarla a un callejón sin salida.
De acuerdo con el Mapa Nacional del Retail, la cadena alcanzó en 2024 una facturación de $23.283 millones, cifra que representó una caída del 25,6 % frente al año anterior. El deterioro financiero se evidenció en pérdidas por $2.314 millones, pasivos de $24.343 millones y activos de $25.601 millones, dejando un patrimonio casi inexistente de apenas $179 millones.
(Vea también: ‘Don Jediondo’ contó secreto que guardó por situación de su restaurante: “Fue un milagro”)
Todo esto en medio de un proceso de reorganización iniciado en 2022, pero que la compañía incumplió de forma reiterada, acumulando obligaciones vencidas por más de $8.679 millones, equivalentes al 39 % de su pasivo total.
El balance de la Supersociedades fue contundente: tras múltiples audiencias y oportunidades para corregir el rumbo, la empresa no logró normalizar su situación ni demostrar capacidad de cumplimiento, lo que obligó a decretar su liquidación judicial bajo la Ley 1116 de 2006.
¿Qué pasó con los restaurantes de don Jediondo en Colombia?
A continuación, Mall & Retail hace un repaso a los principales errores que llevaron a la caída de Don Jediondo Sopitas y Parrilla:
Error No. 1: Cocinero a tu cocina.
La marca nació respaldada por la popularidad de su fundador, un comediante ampliamente querido en el país. Sin embargo, la fama no garantiza conocimiento empresarial. Muchos famosos caen en la trampa de creer que su nombre basta para asegurar el éxito de un negocio.
El emprendimiento en gastronomía requiere gestión diaria, control financiero y experiencia operativa, tareas que difícilmente puede asumir un artista dedicado a su carrera. La ausencia de un socio estratégico o un ejecutivo con dominio del sector limitó la sostenibilidad de la empresa.
Error No. 2: Crecimiento desmedido.
En menos de 15 años la cadena abrió cerca de 60 puntos de venta, apalancada en el boom de centros comerciales. Este crecimiento acelerado careció del músculo financiero suficiente para soportar la inversión.
Como advierten expertos en expansión, una apertura superior al 25 % anual sin un retorno claro puede ser letal. El exceso de optimismo llevó a abrir restaurantes sin la base sólida para mantenerlos.
Error No. 3: Expansión en tiempos de recesión.
El sector de restaurantes vivió un auge durante los años de crecimiento económico, pero la contracción de los últimos cinco años redujo drásticamente el consumo.
Muchos puntos de venta dejaron de ser rentables, y la marca tuvo que enfrentar cierres continuos que debilitaron su posición en el mercado.
Error No. 4: No adaptarse al cambio tributario.
El paso del IVA al impuesto al consumo del 8 % desde 2012 golpeó la rentabilidad del gremio, pues este tributo no es descontable. Posteriormente, el incremento del IVA en 2018 encareció insumos esenciales. Don Jediondo Sopitas y Parrilla no logró ajustar su modelo de costos para mitigar estos impactos, perdiendo competitividad frente a otros formatos gastronómicos.
Error No. 5: Desconocimiento de la complejidad operativa
La operación de un restaurante implica múltiples variables: costos de arriendo, mermas, control de inventarios, personal y cumplimiento normativo. En varios casos, la cadena abrió locales con estudios insuficientes de costos reales, lo que aumentó las pérdidas. Además, los altos arriendos en centros comerciales castigados con IVA agudizaron la presión financiera.
Error No. 6: Oferta nacional para gustos regionales.
Colombia es un país con diversidad cultural y gastronómica. Pretender un menú estandarizado de “comida criolla” para todas las regiones resultó inviable. Mientras competidores locales adaptaron sus menús a los paladares de cada ciudad, Don Jediondo optó por un portafolio amplio y costoso que elevó los inventarios y redujo la rotación de platos. La categoría, además, carece de un líder consolidado, lo que fragmenta aún más la demanda.
Error No. 7: Altos costos inmobiliarios
El indicador de costos locatarios señala que un restaurante no debería destinar más del 10 % de sus ventas al pago de arriendo. En la cadena, este límite se superó ampliamente, debido a la expansión agresiva en centros comerciales de alto costo. El resultado fue un déficit permanente que drenó la caja de la compañía.
Error No. 8: Incumplimiento reiterado del acuerdo de reorganización
La empresa incumplió con obligaciones fiscales, de seguridad social y pagos administrativos. Entidades como la Dian, Colpensiones y fondos privados de pensiones confirmaron la mora. A pesar de los llamados de atención del juez del concurso, el incumplimiento persistió, debilitando la confianza de acreedores y sentenciando la inviabilidad del acuerdo.
Error No. 9: Crecimiento soportado en deuda
La expansión se financió, en buena parte, mediante créditos bancarios y contratos de leasing inmobiliario. Este esquema elevó los costos mensuales más allá de los arriendos tradicionales. Dependiendo de la banca, la cadena se volvió extremadamente vulnerable a las variaciones del entorno económico.
Don Jediondo cerrará sus restaurantes: ¿qué lecciones quedan?
Una reflexión final: La liquidación de Don Jediondo Sopitas y Parrilla es un caso de estudio para la industria gastronómica y de retail en Colombia. Combina todos los elementos que pueden complicar la vida de una marca: exceso de confianza en la fama del fundador, expansión acelerada sin planeación, desconocimiento de las dinámicas tributarias, falta de adaptación a los gustos regionales y un endeudamiento que terminó asfixiando sus finanzas.
A pesar del desenlace, la marca deja lecciones valiosas: en los negocios no basta con tener una buena idea ni con contar con reconocimiento público; se requiere planeación estratégica, disciplina operativa y prudencia financiera. Es probable que el recuerdo de platos icónicos como “las pechugas de mis primas” o “la punta de anca de mi abuelo” permanezca en la memoria de los consumidores, pero la historia empresarial de Don Jediondo quedará como advertencia de los riesgos de crecer más rápido de lo que permite el mercado
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