El intenso, desafiante y disruptivo primer mes de Gobierno de Abelardo de la Espriella

Nación
Tiempo de lectura: 9 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-09-06 18:03:59

Al mandatario lo recibió un terremoto, pero no lo estremeció. Por el contrario, el sismo se convirtió en una sólida plataforma desde la que empezó a gobernar.

Abelardo de la Espriella llega a su primer mes de gobierno, un breve periodo en el que, sin embargo, se han presentado múltiples situaciones caracterizadas por sus grandes dimensiones. Por eso, del tramo inicial que representa apenas un ínfimo 2,08 % del tiempo total de su mandato se pueden decir ya varias cosas con certeza: que ha sido intenso por las dificultades sobrevinientes que ha tenido que sortear, desafiante frente a las que considera son las principales amenazas que se ciernen sobre la ciudadanía y contra el Estado y la democracia, y disruptivo en relación con lo que venía ocurriendo en el país en el gobierno anterior.

(Le interesa: De la Espriella, decidido a reconstruir también una institución que no tumbó el terremoto)

En su primer día hábil de trabajo, el lunes 10 de agosto, un potente terremoto de 7,4 sacudió al menos 15 departamentos del país con diversa intensidad, pero especialmente letales en el Chocó, Valle del Cauca y los departamentos del Eje Cafetero. No fue un día más en la oficina, como suele decirse, porque De la Espriella no alcanzó ni siquiera a instalarse en ninguna de las dos sedes de gobierno que había señalado en Bogotá y Barranquilla. Prácticamente, tuvo que cambiarse el traje que usó en la posesión por las botas para ir a enterarse personalmente de cómo habían quedado las zonas devastadas.

De inmediato, asumió el liderazgo de la situación acompañado por su esposa, la primera dama, Ana Lucía Pineda. Así como organizaba su naciente Gobierno para enfrentar los retos que ya tenía identificados (por ejemplo, empezar a poner orden en las cosas que considera malas o irregulares de la anterior administración), les daba órdenes a sus también recién nombrados ministros para que, desde el área de sus competencias, aportaran a la gestión de la atención de la tragedia. Sin tener experiencia como funcionario, consiguió desempeñar ese importante papel simbólico de mostrarles a las víctimas la solidaridad del Estado y su presencia efectiva.

Un país articulado para atender a las víctimas

Curiosamente, el terremoto, pese a la idea de inestabilidad que conlleva el término, se convirtió en una sólida plataforma a partir de la cual De la Espriella empezó a gobernar y a desempeñar ese papel que le impone el Artículo 138 de la Constitución de ser símbolo de la unidad nacional. “Mi llamado hoy es a la unidad inquebrantable de la nación. Rodeemos a las víctimas y a las familias que hoy sufren este embate con la grandeza y la solidaridad que definen nuestro carácter patriótico”, dijo en su primer mensaje después del sismo.

En ese sentido, la tragedia también le hizo cumplir, ‘ipso facto’, la promesa de campaña de que iba a gobernar desde las regiones. Recorrió buena parte de las zonas afectadas llevando su gobierno, que apenas gateaba, a Chocó, Valle del Cauca y Eje Cafetero antes que a la Casa de Nariño en Bogotá o al Batallón Paraíso de la Segunda Brigada del Ejército, en Barranquilla, donde está su sede alterna.

El terremoto también dinamizó la reconstrucción de las relaciones entre el empresariado del país y el Gobierno Nacional, seriamente agrietadas durante la administración de Gustavo Petro. El presidente De la Espriella se reunió en Barranquilla con los empresarios más importantes del país, como Jaime y Gabriel Gilinski, del Grupo Gilinski; Alejandro Santo Domingo, presidente de la junta directiva del conglomerado Valorem; Luis Carlos Sarmiento Angulo, fundador y expresidente del Grupo Aval; Fuad Char, líder del Grupo Empresarial Olímpica; Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia; César Caicedo, presidente ejecutivo de Colombina, y Miguel Cortés, presidente del Grupo Bolívar.

Eso provocó la sensación no de un país fracturado, sino articulado para atender a las víctimas. Pero, sobre todo, echó por tierra la idea de que los empresarios son los enemigos del pueblo. Ellos destinaron importantes recursos para hacer frente a la situación y para avanzar en la reconstrucción de las zonas afectadas. Los banqueros accedieron a la petición del jefe de Estado de reducir al 8% efectivo anual la tasa para los créditos de vivienda de los damnificados por el terremoto, durante toda la vida del crédito. Y está previsto que este 7 de septiembre todos vayan junto con el mandatario al Chocó para elaborar un plan integral de recuperación y transformación del departamento.

Pero el sismo, si bien absorbió buena parte de la atención de De la Espriella, no lo distrajo. El presidente le dio un timonazo al rumbo de la nave en el ámbito internacional: restableció las relaciones con Israel, reanudó la exportación de carbón a ese país, y decidió trasladar la embajada colombiana a Jerusalén. Ingresó a la iniciativa de Donald Trump Escudo de las Américas y autorizó operativos militares conjuntos con Washington contra el narcotráfico. Rompió relaciones diplomáticas con las dictaduras de Cuba y Nicaragua, y ordenó el cierre de 14 embajadas (incluyendo Argelia, Azerbaiyán, Etiopía y Sudáfrica) y cerca de 15 consulados.

En un mes, un nuevo estilo de gobierno y de presidente

Se podría decir que todas esas decisiones hacia afuera también apuntan a una clara idea hacia adentro: la de seguridad. Aunque el terremoto no tuvo nada que ver, casi al mismo tiempo la política de “paz total” quedó en escombros. Esa la derribó el propio De la Espriella mientras gestionaba la reconstrucción del país. “La paz en la que cree este Gobierno es la paz que se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República” es la consigna del mandatario. Es la única manera, asegura el jefe de Estado, de lograr una paz “verdadera y duradera”. Ese criterio aplastó como losa de concreto las mesas de diálogo con grupos armados.

En el reporte más reciente de su primer mes de gobierno, De la Espriella dijo que van 14.914 capturas, 49.379 kg de estupefacientes incautados, 1.485 armas de fuego fuera de circulación y 1.320,9 hectáreas de coca erradicadas. Y las muertes de integrantes de grupos armados ilegales se cuentan por decenas, abatidos en modalidades militares que van desde los enfrentamientos directos hasta los bombardeos. Los éxitos más significativos han sido las bajas de alias ‘Bendito menor’, en La Guajira, cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada; y alias ‘Urías Perdomo’, en Guaviare, cabecilla de la estructura ‘Rodrigo Cadete’ de las disidencias de las Farc que comanda alias ‘Claracá’.

La arremetida, sin embargo, volvió a poner sobre la mesa el debate en torno a la legalidad de bombardear campamentos en los que haya menores de edad. La semana pasada, dos jueces de la República, uno de Bogotá y otro del Guaviare, ordenaron suspender de manera cautelar los bombardeos, aunque eso no representa una prohibición general de ese tipo de acciones ni de las operaciones militares. Para el togado del Guaviare, además, su decisión no significa que toda operación militar deba suspenderse ante la eventual presencia de menores. “La ponderación efectuada en esta etapa no supone afirmar que toda operación militar deba suspenderse ni que la presencia eventual de menores haga ilícita, por sí misma, cualquier operación”, aseguró.

Finalmente, en su agitado primer mes de gobierno, De la Espriella tuvo tiempo para elaborar con su equipo el que denominó “Libro Blanco” de la supuesta corrupción en el gobierno de Petro. “Mirar hacia adelante no significa olvidar”, dijo el mandatario sobre el volumen en el que se relacionan, entre otros hechos, el caso de la UNGRD, con giros injustificados 856.000 millones de pesos y la pérdida de rastro de otros 1,38 billones; una nómina paralela valorada en 900.000 millones de pesos, y pasivos que suman más de cinco billones, y señalamientos sobre indebido endeudamiento nacional alcanzando el 61 % del producto interno bruto.

En un mes, Colombia ha visto un nuevo estilo de gobierno diametralmente opuesto al que reemplazó, y un presidente que es la antítesis de su predecesor, sobre todo por su afán de reconstruir el tejido interinstitucional basado en el respeto por las instituciones y regido por el principio constitucional de la independencia y armonía de los poderes públicos. Si cumple los requerimientos que le impuso el terremoto, habrá hecho buena parte de la tarea. Pero el país tiene muchos pendientes de tiempo atrás que aún están por resolver, y a De la Espriella le quedan todavía 47 meses.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo