Diversos disturbios se han registrado en las calles de la capital francesa, con enfrentamientos entre radicales y la policía, durante la manifestación número 23 desde que se inició este movimiento de protesta contra el gobierno de Emmanuel Macron.

Tras un inicio pacífico de la manifestación a última hora de la mañana, los actos violentos comenzaron al acercarse a la plaza de la República, lugar previsto para el final de la protesta.

Diversos radicales, con la cara oculta, comenzaron a destrozar mobiliario urbano y escaparates, lo que motivó la intervención de las fuerzas del orden, que respondieron con gases lacrimógenos y bolas de goma.

Varios vehículos fueron incendiados, al igual que papeleras y paradas de autobús, mientras que muchos de los manifestantes continuaban su ruta hacia la céntrica plaza.

El gobierno francés había previsto un dispositivo de 60.000 agentes en todo el país en previsión de los posibles actos violentos, que no se repetían en las manifestaciones.

A través de las redes sociales se habían lanzado consignas de extremar la protesta, que en esta ocasión se presentó como un “ultimátum” al gobierno, en vísperas de que Macron desvele el próximo jueves las medidas que piensa adoptar para responder a este descontento.

Se confiscó diverso material pirotécnico, así como elementos para ocultar el rostro de los manifestantes.