"Una escena del apocalipsis": sobreviviente de terremoto (periodista de Pulzo) cuenta cómo se salvó
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Óskar Ortiz, compañero de esta casa periodística, perdió su casa y desde Dosquebradas, Risaralda, habló sobre cómo vive estos momentos luego de la tragedia.
La historia de Óskar Ortiz tiene una particularidad: mientras durante años contó tragedias como periodista, esta vez le tocó convertirse en protagonista de una. El terremoto destruyó su vivienda en Dosquebradas, Risaralda, y lo dejó prácticamente con lo puesto. Aun así, salió con vida y, pocas horas después, volvió a hacer lo que sabe: contar lo que estaba ocurriendo.
Óskar recuerda que el sismo comenzó con movimientos que fueron aumentando de intensidad. En cuestión de segundos, su vivienda empezó a venirse abajo. “Es la película de 2012 personificada en ese instante”, relató durante una transmisión de Pulzo, al recordar cómo vio caer objetos y cómo las escaleras que estaban detrás de él comenzaron a destruirse.
Su esposa tuvo unos segundos de ventaja. Había salido apenas cinco segundos antes y alcanzó a ponerse a salvo. Óskar, en cambio, tuvo que reaccionar mientras la estructura se desplomaba frente a él. “Sentí literalmente la muerte tocarme el hombro cada vez que caían los escombros”, contó.
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El resultado fue devastador. Su vivienda quedó completamente destruida y la pareja perdió prácticamente todas sus pertenencias. Incluso salió sin zapatos.
La situación fue tan inesperada que una maleta que había quedado entre los escombros terminó convirtiéndose en una pequeña salvación: allí encontró algunos elementos de ropa y un par de zapatos. “Recuperé un poco la dignidad con los zapatos”, contó entre la crudeza y el humor que ha intentado mantener en medio de la tragedia.
Ocho kilómetros para ponerse a salvo
Después del terremoto, Óskar y su esposa tuvieron que abandonar la zona porque había un fuerte olor a gas y existía temor de que alguna estructura terminara colapsando o provocara una explosión.
Caminaron aproximadamente ocho kilómetros para encontrarse con el hermano de Óskar, quien les ofreció alojamiento junto con su esposa.
En las calles, el panorama que encontró era difícil de describir. Habló de ambulancias constantes, gritos, personas intentando comunicarse con sus familiares y largas filas en las estaciones de gasolina. “Veíamos como una escena literal de apocalipsis”, explicó.
Las imágenes de viviendas destruidas y personas caminando sin saber exactamente qué hacer se mezclaban con una preocupación mucho más grande: miles de personas que, como él, habían perdido sus hogares.
De periodista a damnificado
Óskar lleva 22 años trabajando en periodismo y está acostumbrado a cubrir tragedias desde el otro lado. Esta vez, sin embargo, tuvo que presentarse ante las autoridades como damnificado y hacer parte del censo.
A pesar de haberlo perdido todo, también destacó la rápida reacción de los organismos de emergencia en Dosquebradas. Según contó, las autoridades comenzaron a movilizarse poco tiempo después del terremoto y posteriormente habilitaron albergues para quienes quedaron sin vivienda.
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Pero para Óskar, la tragedia apenas comienza. Ahora aparecen preguntas que antes parecían lejanas: qué ocurrirá con su vivienda, los servicios públicos, las obligaciones de la propiedad y, especialmente, los seguros.
Su apartamento, según explicó, quedó prácticamente inhabitable y con daños que hacen inviable regresar por ahora. “La mía quedó como la Torre de Pisa”, describió al hablar de las imágenes de la edificación.
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